Mejores resultados de glicada, peso y presión arterial, pero también en los parámetros renales, el control del hígado graso y del ácido úrico… Real Wecan, un estudio español de vida real, ha puesto de manifiesto las bondades de la canagliflozina, un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2) que ofrece “un beneficio integral y simultáneo en el paciente DM2”, tal y como apunta el doctor Juan José Gorgojo-Martínez, jefe del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y primer firmante de este trabajo, quien además tiene claro que “los iSGLT-2 tienen un enorme potencial y posiblemente muestren más en el futuro”.

El doctor Gorgojo señala que el estudio se centró en la canagliflozina porque “tiene la característica peculiar de que tiene la dosis más fuerte, hasta 300 mg, lo que significa una potencia glucosúrica mayor y que podría tener mayor eficacia relativa”. Así que esta investigación multicéntrica, un estudio en vida real en un entorno europeo (hay experiencias previas en EE. UU. y Canadá) que se desarrolló en cinco hospitales de Madrid, se centró en primer lugar en analizar el efecto que tiene en pacientes con diabetes tipo 2 la canagliflozina 100mg (C100), “que es con la que se comienza en la mayor parte de los casos”. A esto se unió un segundo objetivo: ver los resultados al pasar de C100 u otro glucosúrico a canagliflozina 300mg (C300).

Para la primera parte del estudio se hizo un seguimiento de 279 pacientes, comprobándose una bajada de hemoglobina glucosilada del 0,9% (“incluso en pacientes muy mal controlados de hasta 1,5”), un descenso de 4,1 kilos de peso y una reducción de la presión sistólica, de transaminasas y de microalbuminuria. Todos estos beneficios se obtuvieron “con un perfil de tolerancia muy bueno sin que se detectaran efectos adversos graves”.

Control de casos complicados

En los 304 pacientes de la segunda fase de la investigación también se certificaron beneficios al pasar a C300, con reducciones tanto de hemoglobina (0,35%) como de peso (2,1 kilos). Estos buenos resultados se dieron en pacientes bien controlados, con una hemoglobina de hasta 7,5, pero Gorgojo resalta que en los que tenían peor control (con una hemoglobina superior a 8) “el cambio fue beneficioso incluso en los que no respondían bien a otro glucosúrico”: la presión arterial sistólica bajó y se registraron beneficios en transaminasas hepáticas y microalbuminuria.

¿La conclusión? Que “merece la pena pasar a C300” en los pacientes que están siendo tratados con C100 u otro glucosúrico y el control no es adecuado. “Por primera vez se publica un estudio en el que se ve que el cambio a C300 tiene beneficios adicionales, consigue meter en objetivos sin añadir otro fármaco, cambiando uno por otro”. Y todo ello, “sin cambios en la medicación hipertensiva y con pocos en la antidiabética”.

Gorgojo recuerda que el paso a C300 no se puede hacer directamente, “hay que darlo cuando se ha quemado la primera etapa”, de manera que solo se obtiene el visado de inspección cuando el paciente estaba siendo tratado con una dosis previa. De hecho, “en la ficha técnica se recomienda empezar con C100”. ¿Cuándo puede darse el salto entonces? “Damos un margen de seis meses, se hace una evaluación del fármaco y se da el paso a la intensificación”, de lo que podrían beneficiarse muchos pacientes, ya que “en España el 50% de los pacientes tratados con un glucosúrico tienen glicadas por encima de 7, lo que supone que no alcanzan los objetivos de control y podrían entrar en C300.

Beneficio integral y simultáneo de la canagliflozina

Desde su punto de vista, lo mejor que aporta este tratamiento es que, “con un fármaco oral, estamos consiguiendo un beneficio integral y simultáneo”, con mejores cifras en control glucémico, peso, control arterial, parámetros renales, transaminasas (lo que indica una mejoría del hígado graso) y ácido úrico. “No le daría más importancia a uno o a otro, lo importante es el beneficio integral, y además con un perfil de seguridad muy bueno”.

Lo que más ha llamado la atención del doctor Gorgojo, no obstante, es que el paso de C100 u otro glucosúrico a C300 produzca beneficios adicionales, “muchos endocrinos no hacen el cambio porque creen que no es útil y hasta ahora no había datos para convencerles”. El hecho de que una molécula del mismo grupo produzca beneficios adicionales “ha sorprendido a los propios investigadores”.

“Bajar la hemoglobina glucosilada era el objetivo inicial, pero los iSGLT-2 producen beneficios cardiovasculares y renales y eso va a hacer que cambien las fichas técnicas: son fármacos cardiovasculares que además bajan la glucosa”, resalta. “Los iSGLT2 son el grupo de moda, empezaron siendo fármacos para la diabetes, pero desarrollan beneficios en el organismo de tan diversa índole que todavía no sabemos muy bien cómo se producen”.

Hasta la fecha se ha constatado que los iSGLT-2 disminuyen el riesgo de muerte cardiovascular y de infartos e ictus no mortales, además de reducir la progresión de la enfermedad renal crónica. “Se han publicado datos con beneficios en pacientes sin diabetes, reduciendo la mortalidad por insuficiencia cardíaca y enfermedad renal”, de ahí que incida en que “tienen un enorme potencial y posiblemente muestren más en el futuro”.

Más información: https://www.mdpi.com/2077-0383/9/7/2275