Las relaciones sociales de baja calidad que contribuyen al estrés psicosocial pueden asociarse con la pérdida ósea en mujeres posmenopáusicas, sugiere una investigación publicada en línea en el Journal of Epidemiology & Community Health.

El estrés psicosocial es un factor de riesgo bien establecido para muchas enfermedades crónicas, investigaciones anteriores han sugerido que una serie de factores de estrés psicosocial, como el aumento de eventos importantes en la vida, niveles más bajos de optimismo, satisfacción con la vida y educación, pueden asociarse con fracturas.

El estrés psicosocial se refiere a las reacciones emocionales y fisiológicas experimentadas cuando un individuo se enfrenta a una situación en la que las demandas van más allá de sus recursos de afrontamiento. Otros ejemplos de situaciones estresantes podrían ser problemas conyugales, muerte de un ser querido, abuso, problemas de salud y crisis financieras.

La premisa de este trabajo fue que el estrés psicosocial puede aumentar el riesgo de fractura a través de la degradación de la densidad mineral ósea (DMO). Sin embargo, pocos estudios han examinado esta relación, por lo que los investigadores se propusieron abordarlo. Para ello, evaluaron los datos de 11.020 mujeres posmenopáusicas inscritas en la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés), un estudio de salud a largo plazo en los Estados Unidos lanzado en 1993 para evaluar estrategias para prevenir enfermedades cardíacas, cáncer de mama y colorrectal y fracturas osteoporóticas en mujeres posmenopáusicas.

Las mujeres formaron parte de un subestudio que analizó la densidad ósea, recopilando datos en el momento de la inscripción y en una visita de seguimiento seis años después.
En el momento de la inclusión en el estudio, completaron un cuestionario para obtener información sobre el estrés psicosocial relacionado con su entorno social, específicamente sobre la tensión social, el apoyo social y el funcionamiento social.

La tensión social mide las interacciones y relaciones sociales negativas, el apoyo social mide las relaciones positivas y el funcionamiento social mide las limitaciones en la actividad social.

Se examinó la relación entre estas tres medidas de estrés psicosocial y el cambio porcentual en la DMO durante 6 años y se encontró que el estrés social alto se asociaba con una DMO más baja durante 6 años, después de ajustar los posibles factores de influencia como la edad, la educación, las condiciones existentes, el peso (IMC), el tabaquismo, el uso de alcohol, el uso de terapia hormonal, la edad en la menopausia, la condición física, la actividad y antecedentes de fractura después de los 55 años.

Los autores explican que encontraron factores estresantes psicosociales específicos relacionados con el entorno social que estaban asociados con la pérdida ósea.

La mayor tensión social se asoció con una mayor pérdida de DMO de la cadera total, lumbares y el cuello femoral durante los 6 años de seguimiento. El estrés del funcionamiento social se asoció con una mayor pérdida ósea en la cadera total y el cuello femoral.

Las puntuaciones de tensión social proporcionadas por las mujeres oscilaron entre 4 y 20, con puntuaciones más altas que indican una mayor tensión, y cada punto más alto se asoció con una pérdida de la DMO del cuello femoral un 0,082 por ciento mayor, una pérdida de la DMO total de la cadera un 0,108 por ciento mayor y una pérdida de la dilatación del 0,069 por ciento columna vertebral lumbar DMO.

Los autores advierten que este es un estudio observacional, y como tal, no puede establecer una causa, no obstante, destacan que han hallado “que la pérdida ósea es una de las respuestas al estrés fisiológico que está más fuertemente relacionada con la calidad de las relaciones sociales que con la cantidad”. Tomados junto con la evidencia previa, “los resultados apoyan las intervenciones de estrés social en la construcción de la comunidad en mujeres posmenopáusicas para limitar potencialmente la pérdida ósea”, concluyen.