La Secretaría de Salud del Estado de Jalisco ha registrado 9 casos nuevos de lepra, teniendo 30 casos prevalentes de 22 localidades. Sin embargo, tres de ellos: Ayutla, Tomatlán y Mascota presentan un caso por cada 10.000 habitantes.

La lepra también es considerada como una enfermedad infecciosa de baja peligrosidad y de bajo riesgo de contagio, sin embargo, para que esto se cumpla se debe dar una atención curativa adecuada con poliquimioterapia (PQT): dapsona, clofazimina y rifampicina.

El último domingo de enero se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra la Lepra para difundir la vigencia de esta enfermedad, su prevención y sus líneas de tratamiento, así como para quitar el estigma que desde hace cientos de años persigue a esta enfermedad, y dejar claro que ya no es mortal.

En rueda de prensa, Manuel Sandoval Díaz, coordinador estatal del Programa de Micobacteriosis, explicó que es una patología causada por la bacteria Mycobacterium Leprae y que es de bajo contagio y fácil prevención.

Se invita a los médicos que no dejen de pensar en la lepra como enfermedad, ya que su pronto tratamiento puede evitar discapacidad, observar alteraciones en la piel como cambio en la coloración, aparición de pequeñas bolitas, elevaciones en la piel, enrojecimiento y cuyas lesiones pueden ser únicas o múltiples.

Puede encontrarse en todo el organismo, pero de manera más frecuente en la cara, en los pómulos, las cejas y la nariz, y en el resto del cuerpo se puede presentar en el tronco, en los brazos, las manos y los pies.

Su atención tardía o equivocada llega a producir daño neurológico periférico como anestesia o pérdida de la sensibilidad, debilidad y parálisis muscular, por lo cual el estudio histopatológico, así como la baciloscopia, son de suma importancia.

Destacó que en Jalisco  los casos se detectan de manera oportuna gracias a que el personal de las unidades médicas es capacitado cada año a través del simposio de Actualización en Lepra que se realiza en el Instituto Dermatológico de Jalisco.

De acuerdo con la estrategia mundial para la lepra 2016-2010 de la OMS, se pretende reducir la carga de la lepra en el marco de una colaboración con todas las partes interesadas del ámbito de la salud y la asistencia social, el sector privado, las personas afectadas por la lepra, sus familias y las organizaciones que trabajan por los derechos humanos y la igualdad de género.