El impacto de las experiencias adversas y del estrés es especialmente importante durante los primeros años de vida. En ese momento es cuando ciertas regiones de nuestro cerebro, sobre todo la corteza prefrontal, aún se están desarrollando.  En consecuencia, las experiencias aversivas que ocurren durante la infancia o la adolescencia pueden causar alteraciones a largo plazo en las conexiones de nuestras neuronas. De esta forma, este estrés impacta en su funcionamiento y en los comportamientos asociados. Así lo ha determinado un nuevo estudio publicado en Neurobiology of Stress.

Se trata de una investigación del Grupo de Investigación en Psiquiatría y Enfermedades Neurodegenerativas de INCLIVA y del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM). En la misma se detectaron alteraciones en neuronas inhibidoras. Estas son un tipo de neuronas especializadas en el control y sincronización de las redes neuronales de nuestro cerebro. Además, se observaron cambios en la expresión de algunas moléculas que regulan la plasticidad de estas neuronas inhibidoras.

El trabajo tiene como primera autora a Clara Bueno Fernández, investigadora predoctoral de la Universitat de València. Ha sido realizado en colaboración con Carmen Sandi, del Brain & Mind Institute de L’Ecole Politechnique Federal de Laussanne.

El estrés afecta más a las mujeres

Otro de los datos analizados es si este estrés en menores afecta de forma diferente a los dos sexos. A este respecto, se conoce que el sexo influye en la respuesta al estrés y las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar trastornos psiquiátricos relacionados. Sin embargo, el conocimiento sobre los efectos del estrés en las mujeres es aún limitado.

De esta forma se decidió analizar los efectos a largo plazo del estrés en la vida temprana sobre los circuitos neuronales de la corteza prefrontal y averiguar si el sexo tiene influencia sobre ellos. Para ello,  se sometió a experiencias estresantes a ratones macho y hembra durante las últimas fases de la infancia y la adolescencia. Los resultados mostraron que el estrés en la vida temprana tiene un efecto muy importante sobre los circuitos neuronales de la corteza prefrontal, especialmente en la de las hembras.