Uno de los principales retos en materia de cáncer de mama es el llamado cáncer triple negativo, que representa el 15 por ciento de todos los tumores de mama, tiene peor pronóstico y por tanto precisa de nuevos tratamientos. A este respecto, un nuevo estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology de la Asociación Americana de Oncología Clínica concluye que añadir capecitabina a la quimioterapia convencional se traduce en un aumento de la supervivencia y una menor tasa de recaída.

En concreto, se trata del estudio GEICAM/2003-11_CIBOMA/2004-01, realizado por la Coalición Iberoamericana de Investigación en Oncología Mamaria (CIBOMA) con el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, que se emprendió para intentar mejorar las alternativas terapéuticas para este grupo de pacientes con la enfermedad localizada.

El mismo se ha centrado en un subgrupo concreto de pacientes, en concreto, en mujeres con cáncer de mama triple negativo operable que han recibido quimioterapia convencional neoadyuvante (antes de la cirugía) y/o adyuvante (después de la cirugía). El trabajo expone que si bien añadir la administración de capecitabina, es decir, quimioterapia oral, como tratamiento adyuvante no comporta un beneficio de manera significativa en la totalidad de las mujeres en términos de supervivencia libre de enfermedad y supervivencia global, sí que se han observado menos recaídas y mayor supervivencia en el subgrupo con cáncer de mama triple negativo no basal, determinado por inmunohistoquímica.

En palabras de Miguel Martín, presidente de Grupo GEICAM y uno de los coordinadores del estudio en España, en este grupo de mujeres “se observó una mejoría muy notable con capecitabina, pero es necesario ampliar esta investigación para confirmar su validez. Puede ser sin duda un resultado muy interesante para poder avanzar hacia la individualización del tratamiento de estas pacientes”.

La investigación de los grupos académicos

Más allá de los propios resultados de la investigación, esta publicación también supone una muestra de lo relevante de la colaboración y la investigación de los grupos académicos, representando un hito de la investigación colaborativa en cáncer de mama triple negativo. “La constitución de este grupo de investigación cooperativo iberoamericano nos permitió trabajar conjuntamente y a estos países les posibilitó generar sus propias infraestructuras de investigación nacionales”, añade Miguel Martín.

De hecho, el estudio comenzó a gestarse hace década y media, cuando aún no había tantas investigaciones centradas en subgrupos de pacientes. “No disponíamos de fármacos muy eficaces para este grupo de pacientes huérfanas de opciones terapéuticas; solo la quimioterapia, y nos planteamos cómo con las terapias disponibles podíamos ayudarlas a tener menos recaídas y a mejorar su supervivencia”, afirma por su parte Ana Lluch, del Comité Científico de GEICAM y coordinadora del estudio en España.

Con este objetivo, se concibió este estudio en el que participaron investigadores de España y de otros países: Brasil, México, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. España ha aportado el 60 por ciento de las 876 pacientes incluidas en el estudio.