En el marco del 64 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, uno de los temas que ha cobrado especial protagonismo es el papel que tiene el farmacéutico hospitalario en el equipo multidisciplinar encargado del manejo del paciente onco-hematológico. Como recordaba Raúl Díez Fernández, especialista en Farmacia en Oncohematología del Hospital Universidad de Getafe, “desde el posicionamiento de los nuevos fármacos en la Guía Farmacoterapéutica del hospital, pasando por la validación farmacéutica de los tratamientos prescritos hasta la monitorización del tratamiento y la información al paciente, el farmacéutico de hospital es un garante más de que el paciente va a recibir el tratamiento con todas las garantías de éxito de acuerdo a la mejor evidencia disponible y su situación clínica, lo que aumenta inherentemente las posibilidades de que mejore su estado de salud”.

Por su parte, Natacha Bolaños, de Lymphoma Coallition Europe, aportaba que “el papel del farmacéutico no debe limitarse a lo farmacológico, ya que juega un papel muy relevante en preparar a un paciente e informarle sobre su seguridad, sobre las interacciones, sobre las sustancias o pseudoterapias que no son inocuas”.

Evolución de la Oncohematología

Por otra parte, en este mismo foro, y en el contexto del simposio “Innovación en Oncohematología: ¿Revolución o evolución?”, organizado por AbbVie, se ha discutido el escenario de cambios que está viviendo la Oncohematología. Sobre esta cuestión también intervenía nueva mente Natalia Bolaños, que exponía que la investigación científica está generando un cambio de paradigma en el manejo del cáncer dados los descubrimientos que han permitido abrir nuevas líneas de investigación, dando lugar a nuevos mecanismos de acción. “La llegada de las terapias dirigidas orales sin quimioterapia están cambiando la forma de manejar a los pacientes, han conseguido cronificar la enfermedad y controlar los síntomas que padecen lo que, de hecho, es el factor que más incidencia tiene sobre el estado emocional del paciente.”.

En esta misma línea, Raúl Díez Fernández, insistía en que en los últimos años, la velocidad a la que aparecen nuevos tratamientos y los cambios sustanciales que estos suponen en el manejo de nuestros pacientes, sí están suponiendo una revolución. “Esto se traduce en un continuo cambio en las guías de tratamiento que obliga a los farmacéuticos oncólogos y resto de profesionales a mantenerse continuamente actualizados”.