El cambio climático está dificultando la erradicación de las epidemias, ya que el aumento de la temperatura ayuda a los mosquitos a propagar la malaria en lugares más elevados de África, según ha advertido el director ejecutivo del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, Peter Sands.

Según este experto, otras posibles consecuencias mortales del cambio climático incluyen ciclones más intensos que dejan un mayor riesgo de infecciones a su paso. En este contexto, ha descrito como “muy preocupantes” los nuevos casos de infecciones a mayor altitud en Kenia y Etiopía.

“De las tres enfermedades, la más obviamente afectada por el cambio climático es la malaria. Hay efectos indirectos (del cambio climático) en la tuberculosis y el VIH porque si las personas se ven desplazadas por razones ambientales o de cambio climático, es probable que sean más vulnerables a estas enfermedades”, ha comentado Sands en declaraciones a los periodistas en Ginebra (Suiza).

Además, ha añadido que la capacidad del mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por la ONU sobre las tres enfermedades dependería en parte de si los países implementan aumentos en el gasto en salud de 46.000 millones de dólares (41.000 millones de euros) durante el mismo período.

En particular, se insta a los países africanos a que aumenten el gasto en atención sanitaria hasta el 15 por ciento de su presupuesto, lo que supone un gran salto para muchos. “No se logrará simplemente por la persistencia de actores como el Fondo Mundial o por la ayuda bilateral”, ha insistido.

El Fondo Mundial ha conseguido el compromiso de un mínimo de 14.000 millones de dólares (12.750 millones de euros) por parte de sus donantes para el período 2020-2022 con los que, según el organismo, podrá contribuir a prevenir más de 230 millones de casos, salvar 16 millones de vidas y reducir a la mitad la tasa de mortalidad por estas pandemias, además de reforzar los sistemas de salud de los países.