El gasto sanitario destinado a la diabetes ha aumentado significativamente, debido básicamente a la aparición de nuevos fármacos y al aumento de casos diagnosticados. En el balance sobre los costes de la enfermedad tiene un importante peso la mejora del control de la misma, por lo que cabe preguntarse cuánto se ahorra por cada euro invertido.

En los últimos tiempos, se han producido importantes avances terapéuticos en diabetes, que conllevan destacados esfuerzos inversores en investigación por parte de la industria farmacéutica y, consiguientemente, medicamentos más eficaces pero de mayor precio. Esto ha comportado un incremento del gasto medio por paciente.

Por otro lado, ha aumentado tanto la incidencia de la diabetes como los casos diagnosticados. Esto último es debido a factores como un mayor control por parte del personal sanitario, la mejora de los medios y de la formación de los profesionales, un mayor interés de los usuarios por controlar sus patologías y el aumento de la accesibilidad a la atención médica. Las guías y recomendaciones de las sociedades científicas también contribuyen a detectar más la enfermedad, y posibilita el diagnóstico sobre todo de aquellas pre-diabetes mal catalogadas que son diabetes de inicio.

En cuanto a la incidencia, cada vez se observan más casos, también en población joven, debido al incremento de factores de riesgo como la obesidad, el sedentarismo, malos hábitos alimenticios o el tabaquismo. También ha aumentado la diabetes pre-gestacional, antesala del desarrollo de una diabetes posterior.

Nuevos fármacos de mayor coste pero más eficaces

Los nuevos fármacos para la diabetes mellitus 2 han permitido realizar combinaciones entre ellos, con un tratamiento más individualizado, en función de las características personales y comorbilidad asociada, lo que posibilita minimizar las complicaciones agudas. Se trata fundamentalmente los IDPP4, análogos GLP1 y los SGLT2, de mayor precio que las sulfonilureas y la metformina usadas hasta ahora.

Sin embargo, los nuevos medicamentos son más eficaces, demostrando un mejor control de la hemoglobina glicosilada, con menores riesgos de hipoglucemias y mejores indicadores en lo que respecta a retinopatía diabética, nefropatía y arteriopatía. Además, son menos invasivos, más seguros y tienen menos efectos secundarios, lo que también genera un ahorro en costes sanitarios. El hecho de que existan combinaciones de fármacos, con una única toma diaria, también favorece la adherencia y la calidad de vida.

Los nuevos medicamentos han conseguido reducir principalmente el número de hipoglucemias, y por tanto los ingresos o vistas al médico para ajustar la medicación. Además, en algunos casos han demostrado prevención de eventos cardiovasculares, que suponen un elevado gasto hospitalario.

Por tanto, el análisis económico debe ir más allá de la cifra de gasto, y tener en cuenta el gasto que estos pacientes hubieran generado al sistema público de salud como consecuencia de las complicaciones que hubieran sufrido de no haber estado bien controlados.

Medidas para reducir el gasto

Es necesario implantar medidas para que los pacientes cumplan con las recomendaciones pautadas por los profesionales sanitarios, lo que comportaría entre otras cosas una disminución del consumo de fármacos.

También debe actuarse en frenar el aumento de la incidencia de la diabetes y el gasto que genera, con la promoción de las políticas de prevención, incidiendo en la educación sanitaria para que la población lleve un estilo de vida más saludable.

Entre los profesionales, no hay unanimidad en su posicionamiento acerca de si existe una presión ejercida desde los gestores para que prescriban medicamentos más económicos. Algunos de ellos sí la perciben, sobre todo en los centros privados. En general, los clínicos son conscientes de que recetar un fármaco más caro hace que los pacientes estén mejor controlados, lo que conlleva un menor empeoramiento de las comorbilidades asociadas a la diabetes y un menor gasto para el sistema sanitario.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores María Isabel Durán, Jesús Ruiz, Itxaso Orue, Roberto Rodríguez, Juan José García, María Eugenia Pérez, José Antonio Verdial, Francisco Javier Ardanza-Trevijano, Gonzalo Sainz, Javier Ruiz, Juan Ignacio García, Milagros Minguez, José Nova, Oscar Sala, María Teresa Flores, Ignacio Alba, Pablo Baz, Javier Julián Gil, Juan Pedro Benítez, Rafael Herreros, José Luis López, Luis Ruiz, Luis María Higuera y Arancha Rojo.