El gerente del departamento de salud de La Ribera (Valencia), Javier Palau, ha ofrecido este miércoles una rueda de prensa para hacer balance de la situación de este departamento de salud, que el próximo domingo pasará a ser gestionado de forma directa por la Consejería de Sanidad tras una concesión durante 18 años a Ribera Salud que, como ha afirmado, ha supuesto un ahorro de 50 millones anuales a la Generalitat.

Así, ha declarado que cuando la Consejería de Sanidad asuma la gestión directa de este área el próximo 1 de abril, encontrará “unos excelentes indicadores asistenciales” y “nada guardado en los cajones”. Es por ello que insiste en que  esta reversión es “una decisión poco brillante” y  que “hace perder 20 años de evolución sanitaria, pero que no es el fin del modelo Alzira”.

Pese a todo ello ha garantizado la colaboración de Ribera Salud en los días que quedan hasta la reversión, asegurando que tras la reversión propiciarán “una transición tranquila” pese a este último año han tenido que soportar de la Consejería "actitudes poco elegantes” con “desplantes, insultos, desprecios y calumnias”.

Un balance positivo

Javier Palau ha recalcado que Ribera Salud pasa este departamento a la Generalitat con “excelentes indicadores asistenciales, de calidad y de promoción de salud” y ha confiado en que cuando pase a la gestión pública se puedan mantener estos niveles.

Así, ha lamentado que Sanidad, ante la finalización del contrato, podía haber explorado otras opciones para aprovecharse de “las ventajas y del éxito” que ha demostrado este modelo concesional durante estos casi 20 años como haber sacado otro concurso o remodelado el modelo ya que se está jugando la sostenibilidad del sistema.

Palau ha echado asimismo en falta que Sanidad les presentará un proyecto de reversión con un cronograma de las acciones y unos responsables para saber a qué atenerse. "Unas normas de reversión no es un proyecto", ha concluido.