Existen estudios que demuestran que los mecanismos para consolidar los recuerdos tiene lugar durante la noche, cuando el cerebro busca aquellos recuerdos que se han creado durante el día para reactivarlos y estabilizarlos. Sin embargo, aún no se conocía el mecanismo por el cual cerebro es capaz de generar ese tipo de recuerdos episódicos. A este respecto, un nuevo estudio publicado en la revista científica Journal of Neuroscience, expone que los patrones cerebrales que generamos mientras vemos una película son muy parecidos a los patrones generados cuando la explicamos. Este experimento innovador podría tener implicaciones en el modo en que se estudian los problemas de memoria, ya que permitiría estudiar estos casos en un sistema muy parecido al de la vida real.

Así lo ha demostrado un equipo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). ara determinar cómo se forman los recuerdos de nuestra experiencia, los investigadores han diseñado un experimento innovador por el que treinta personas debían ver el primer capítulo de una serie de 50 minutos de duración, Sherlock, de la BBC, y posteriormente explicar lo que recordaban del argumento. Los participantes debían realizar ambas acciones mientras se registraba su electroencefalograma (EEG), una técnica electrofisiológica para captar la actividad eléctrica derivada del cerebro humano.

El primer paso del estudio fue comprobar que todas las personas identificaban puntos de corte semejantes durante la película, es decir, cambios temporales, del argumento o del contexto. Los resultados mostraron que los puntos de cambio señalados eran relativamente homogéneos en los recuerdos de todos los participantes. Después, los investigadores analizaron qué pasaba en el cerebro durante esos cambios. De esta forma, pudieron comparar la actividad del cerebro durante el visionado de la película y mientras los participantes explicaban lo que recordaban del argumento.

Principales conclusiones

La principal conclusión del análisis de esta metodología  era afirmar que los patrones neuronales son muy parecidos a los de las otras personas cuando recuerdan lo mismo. Por otra parte, el análisis de las grabaciones del EEG también ha servido para identificar el proceso por el que el cerebro va almacenando estos recuerdos: cada vez que detecta un cambio de episodio, el cerebro reactiva lo que acaba de ver. “Hemos comprobado que es un mecanismo muy rápido, por debajo de los 2 segundos, en el que parece que el cerebro reactiva todo lo que ha pasado hasta ese punto, y que podría estar vinculado a que luego se pueda recordar el episodio”, explica Lluís Fuentemilla, investigador de este trabajo.

Como idea final, los investigadores matizan que este proceso de reactivación podría ayudar a la formación de recuerdos autobiográficos, ya que el cerebro iría recordando durante el día pequeños segmentos, pequeños pedazos de memoria que posteriormente se consolidarían durante el sueño nocturno. Sería un mecanismo de reactivación rápida que nos ayudaría a estructurar la memoria y recordarla en diferentes segmentos.