La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad asintomática, por lo que el paciente debe tener conciencia de su patología y seguir las indicaciones del médico en cuanto a los hábitos de vida saludable y la adherencia al tratamiento farmacológico. El incumplimiento terapéutico es una de las principales causas de mal control de la HTA. Además, esta patología puede estar asociada a otras como la diabetes o la insuficiencia renal.

Son pacientes de altísimo riesgo cardiovascular y pueden ser objeto de derivación al especialista si sus cifras control no son las adecuadas, aunque esta situación cada vez es más infrecuente. Solo se deriva cuando el paciente presenta numerosas complicaciones y comorbilidades (edad, obesidad, diabetes, insuficiencia renal, complicaciones vasculares, etc.).

Diagnóstico de la HTA

Normalmente la HTA se diagnostica si después de tres tomas de tensión siguiendo las recomendaciones aceptadas por todas las sociedades la media es superior a 150 de sistólica y 90 de diastólica, excepto en pacientes diabéticos (140/80).

Existen formas de última generación para el diagnóstico de la HTA, como la ecografía abdominal, la ecografía de la carótida, las técnicas de disfunción endotelial, etc. Las formas tradicionales de detección de la hipertensión arterial son la toma de la presión arterial con esfigmomanómetro como mínimo en tres tomas para descartar el efecto de baca blanca, y en diferentes días.

Tratamiento farmacológico de primera línea

Los beneficios del tratamiento farmacológico dependen de la reducción de la presión arterial per se, ya que no hay una clasificación de medicamentos antihipertensivos. Todas las clases presentan ventajas e inconvenientes. Los cinco grandes grupos terapéuticos son los diuréticos, los B-bloqueantes, los antagonistas del calcio, los inhibidores de la ECA (IECAS) y los ARA II.

En función de las características del paciente, los facultativos recomiendan:

– Daño orgánico asintomático: IECAS y ARA II.

– Ictus previo: cualquier agente efectivo.

– IAM: BB, IECAS, ARA II.

– Angina de pecho: BB, antagonistas.

– Insuficiencia cardiaca: diuréticos, BB, IECA, ARA II, antagonista receptor mineralcorticoides

– Diabetes 2: IECA, ARA II.

– Síndrome metabólico:IECA, ARA II, antagonistas del calcio.

– Ancianos: todos recomendados.

– Embarazo: metildopa, BB, antagonistas del calcio.

Adherencia al tratamiento

El incumplimiento terapéutico es una de las principales causas de mal control de la HTA. Los médicos recomiendan personalizar el tratamiento en la consulta para que sea sencillo y mejor en monodosis. Además, es necesario ajustar horarios en función de los hábitos del paciente, así como implicarles en la toma de decisiones, emplear el refuerzo positivo, recalcar el ritmo de visitas y disminuir el tiempo de espera en la sala.

El tratamiento farmacológico con doble terapia combinada puede considerarse en pacientes con una presión arterial basal alta o con riesgo cardiovascular elevado. Las combinaciones a dosis fija de dos fármacos en un único comprimido pueden ser recomendables porque mejoran la adherencia al tratamiento. En un reciente metaanálisis se observó que las combinaciones de dosis fijas reducen el riesgo de incumplimiento un 24-26 por ciento en comparación con las dosis libres y, además, se reduce la prevalencia del abandono. Los principales candidatos son los pacientes con alto riesgo vascular y los que presentan cifras elevadas de tensión arterial.

Papel de Enfermería y Farmacia

La implicación del colectivo de Enfermería en todas las fases de atención al paciente hipertenso es imprescindible. Un paciente estable y bien controlado puede permanecer en la consulta de Enfermería de forma indefinida y solo necesitaría la valoración del médico para evaluar de forma periódica las exploraciones complementarias oportunas. El paciente inestable necesita una valoración médica más frecuente.

Los profesionales de Enfermería deben derivar al médico, entre otros motivos, cuando se produzca un control inadecuado de la presión arterial, alteraciones analíticas, detección de efectos secundarios clínimente significativos o en caso de incumplimiento terapéutico.

Respecto a la farmacia, es el centro sanitario más cercano al paciente y puede favorecer un mejor y más rápido control. Además, el farmacéutico puede ofrecer información al paciente, enseñarle a medir sus cifras de presión arterial y llevar el control de su patología para evitar complicaciones.

Han participado en la elaboración de este artículo:

Víctor Manuel Lafuente Remacha, María Carmen Olivares Bautista, Ana Milán Ferrándiz, María Belén Colas Martínez, Juan Rafael García Ferrer y Marta García Puche; Antonio Toral Noguera (cardiólogo), Francisco Ortiz Díaz (M. F.), Cayetano Alarcón Giménez (M. F.), J. Ramón Serrano Monzo (M. F.), María José Macian Cervera (M. F.), Cristina M. Egea Martínez (M. F.), José Martínez Asensio, Juan de Dios Arnaldos Herrero, José Almendro Padilla, Pedro J. Martínez Serrano, Manuel Vicente Prados, José Antonio Marín Rives, Estanislao Puig Agullón (MG), Helena Basabe Criado (MG), Concepción Gasch Salvador (MG), Luis Hurtado Serrano (MG), Ramón Ángel de Juan Francés (MG) y Elisa Isabel Medina Ferrer (MG).