En el estudio, llevado a cabo por investigadores chinos y publicado en el ‘Journal of Medicinal Food‘, se suministró alcohol a individuos de un modelo experimental durante ocho semanas y las dos últimas se les alimentó con gránulos de ‘Lactobacillus rhamnosus’ (LGG) en dosis variables (baja, media y alta) junto con una dieta alta en grasas.

De esta forma, los expertos han mostrado que la administración de LGG mejoró la lesión hepática inducida por el alcohol al reducir la acumulación de grasa y la respuesta inflamatoria en el hígado.

El efecto probiótico del LGG también restableció un equilibrio saludable en el microbioma intestinal, que fue dañado por el consumo de alcohol, al tiempo que redujo el número de bacterias gramnegativas y aumentó las bacterias grampositivas, incluso en el íleon y el ciego.

“Esta demostración del impacto de una intervención probiótica que corrige la disbiosis inducida por el alcohol y reduce la inflamación del hígado y la acumulación de grasa tiene un futuro prometedor en la prevención y el tratamiento de la cirrosis hepática inducida por el alcohol, así como la enfermedad del hígado graso no alcohólico”, concluyen los investigadores.