El estudio ACORDE ha sido promovido por la Agencia de Investigación de la Sociedad Española de Cardiología (AISEC) y patrocinado por AstraZeneca. Este es el primer estudio en vida real que ha utilizado técnicas de inteligencia artificial y Big Data para analizar las características clínicas de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2. En concreto, de aquellos que tienen un alto riesgo de eventos isquémicos recurrentes. Este trabajo concluye que el manejo clínico de los pacientes diabéticos con enfermedad coronaria aún es subóptimo.

En concreto, arroja datos como que al 44 por ciento de los pacientes se le realizó una revascularización coronaria durante el seguimiento. Por otra parte, el 35 por ciento precisó un intervencionismo coronario percutáneo y casi un 10 por ciento de pacientes necesitó cirugía. Asimismo, más de un 50 por ciento de los pacientes precisó hospitalización en relación con una complicación relacionada con la diabetes. El 66 por ciento de los pacientes necesitó una asistencia a urgencias. “Es evidente que la enfermedad coronaria es una enfermedad muy progresiva en el paciente diabético y con probabilidad de tener una alta tasa de complicaciones”, concluye el trabajo.

Por su parte, Carlos González Juanatey, coordinador del estudio agrega que “ACORDE demuestra en vida real una alta tasa de eventos cardiovasculares en el seguimiento de estos pacientes y, por tanto, la necesidad de mejorar su manejo clínico”.

Condiciones del estudio ACORDE

El estudio ACORDE se realizó de 2014 a 2018. Para su realización capturó historias clínicas electrónicas en pacientes diabéticos tipo 2 con enfermedad coronaria sin historia previa de infarto agudo de miocardio (IAM) o ictus. y en él han participado 12 hospitales españoles de seis comunidades autónomas, analizando más de dos millones de pacientes. De estos, 217.00 (el 10 por ciento) eran diabéticos y más de 4.000 cumplían los criterios de inclusión.

Los datos del estudio ACORDE también se han comparado con el ensayo THEMIS trial. Así se observa que, en ACORDE, el porcentaje de IAM se multiplica por tres; el ictus isquémico fue dos veces mayor; la necesidad de revascularización coronaria fue cuatro veces mayor; y, también, en cuanto a las complicaciones hemorrágicas, la presencia de sangrado mayor se multiplicó por cuatro veces. Estos datos ponen de manifiesto que la vida real supera a una condición estable, controlada, del ensayo clínico.