El tratamiento de la dislipemia es fundamental para la reducción de la morbimortalidad cardiovascular, sobre todo en pacientes con muy alto y alto riesgo cardiovascular. El objetivo del tratamiento farmacológico se aborda desde un punto de vista multifactorial. Permite no solo corregir el perfil lipídico del paciente, sino reducir todos los factores de riesgo cardiovascular que acompañan dicha descompensación lipídica. Por este motivo, es clave poder valorar el riesgo cardiovascular de cada paciente mediante las tablas SCORE y actuar sobre todos los factores de riesgo de forma individualizada.

De hecho, las guías recomiendan titular las dosis de estatinas hasta dosis máximas toleradas por el paciente. Está demostrado que el titular dosis de estatinas solo produce un incremento de eficacia de un 6% cada vez que se duplica la dosis de estatina. De esta forma, se incrementa de forma exponencial los efectos secundarios como mialgias y rabdomiólisis. Si se añade ezetimiba se puede alcanzar una eficacia tres veces superior a la estatina en monoterapia, sin aumento de efectos secundarios.

Combinaciones para el manejo farmacológico

Con respecto a las combinaciones, hay que recordar que la potencia de los fármacos que utilizan mecanismos de acción diferentes para el descenso de LDL es muy útil. El uso de otro fármaco con mecanismo diferente produce mayor potencia, en el caso de la ezetimiba es de un 20% mayor. Es una asociación útil en pacientes con valores de colesterol muy elevados. En estos pacientes, las dosis habituales de estatinas no alcanzan los objetivos terapéuticos necesarios en cada caso. Además, no toleran las estatinas o presentan efectos secundarios al incrementar las dosis de estas.

Algunos estudios clínicos han determinado que el efecto de ezetimiba más estatina equivale a duplicar tres veces la dosis de estatina. El estudio ACTE determina que, en comparación con el aumento de la dosis de rosuvastatina de 10 a 20 mg al día, añadir 10 mg de ezetimiba a la dosis de 10 mg de rosuvastatina supuso un incremento de los parámetros lipídicos y alcanzó las recomendaciones establecidas sobre los objetivos de CLDL y logró mayores descensos de CLDL que la titulación de la dosis de rosuvastatina, aunque no son concluyentes.

Tipo y dosis

La reducción que se consigue depende del tipo de estatina y de la dosis empleada. La eficacia hipolipemiante es dosis dependiente. En general, duplicar la dosis se acompaña de reducciones adicionales en el colesterol LDL de entre un 6 y un 7% con respecto al valor basal de colesterol. Es lo que se conoce como regla del 6. Otros factores, ambientales y genéticos, contribuyen parcialmente a la eficacia de la respuesta. Las estatinas más potentes a las dosis mayores consiguen reducciones del colesterol-LDL de entre el 50% y el 55%.

Es una opción a tener en cuenta -la combinación de estatina más ezetimiba- en pacientes que no toleren la subida de dosis.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas José Vicente Raga Casasus, Juan Carlos Beguer Miquel, Teresa Crespo Andrés y  Mª Jose Jover Andreu, del Centro de Salud Guillem de Castro; Joaquín Collado Peiró, Magdalena Martinez Pérez y Francisco Beltrán Baldoví, del Centro de Salud Gil y Morte, y Agustin Oliver Bañuls, Herminio Martin Valles y Elena Mª Navarro de San Andrés, del Centro de Salud Alzira II.