Una de las claves para disminuir la morbimortalidad de la COVID-19 es proteger a los grupos de mayor riesgo. Para ello hay que poder identificarles y saber cómo cursa en ellos la enfermedad. Hasta ahora, se tiene en cuenta a las personas de más de 65 años y de sexo masculino. Por comorbilidades, destaca la hipertensión arterial, EPOC, diabetes y enfermos con cáncer.  Sobre estos últimos destaca la realización del estudio SOLID. El mayor estudio de seroprevalencia del SARS-CoV-2 del mundo en enfermos con cáncer.

El Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) ha presentado los resultados de dicho estudio durante el Congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica. La principal conclusión del mismo es que si bien los pacientes oncológicos tienen mayor riesgo, no en todos los cánceres el grado de afección y susceptibilidad es igual.

Para analizar la afectación en el caso concreto de cáncer de pulmón, el GECP ha medido la prevalencia de infección para SARS-CoV-2 en 1.500 pacientes en España. Estos datos se han cruzado con información de variables demográficas y del estado actual de la enfermedad.

El impacto del coronavirus en enfermos con cáncer de pulmón

Los datos de la investigación demuestran que la seroprevalencia en pacientes con cáncer de pulmón es similar, aunque algo superior, a la de la población general en España. De esta forma la prevalencia se sitúa en el 8,5 por ciento.

La prevalencia de la seropositividad fue heterogénea en las distintas CC. AA. Castilla y León, Castilla la Mancha, Madrid y Cataluña son las autonomías con mayor prevalencia de infección en enfermos con cáncer de pulmón. Además, del total de pacientes con cáncer positivos a COVID-19 detectados en el estudio, el 53,9 por ciento fueron asintomáticos y el 46,1 por ciento fueron sintomáticos. La infección por COVID-19 se sospechó en el 47,7 por ciento de los IgG+. Solo en el 9,35 por ciento de los pacientes se tenía un contacto identificado.