Las herramientas diagnósticas más fiables para el estudio de las cardiopatías que se ven en Atención Primaria son, en primer lugar, la exploración física, que es muy útil para diagnosticar soplos cardiacos, alteraciones del ritmo cardiaco, insuficiencia cardiaca, etc. Los médicos destacan también la utilidad del estudio analítico y consideran imprescindible la prueba del electrocardiograma (ECG) en una primera valoración. Además, desde Atención Primaria pueden pedir radiografía torácica, y, en algunas áreas de salud, el propio médico de Primaria puede pedir ecocardiogramas, que son realizados por el cardiólogo de referencia.

Formación del médico de Primaria

Respecto a si los médicos de Atención Primaria tienen la formación necesaria para realizar todas estas pruebas, hay diversas opiniones. Por ejemplo, en mayor o menor medida todos los médicos de Familia son capaces de interpretar el ECG, pero se precisa más formación para poder sacarle todo el partido que permite este tipo de exploración.

En la valoración de un electrocardiograma es muy importante seguir un protocolo adecuado de lectura para, después, llevar a cabo una correcta interpretación. Para mejorar, es muy útil la realización de cursos y talleres prácticos.

Respecto a la radiografía de tórax y el ecocardiograma, siempre vienen acompañados del pertinente informe. En estas pruebas hay que incidir en la correcta interpretación de los resultados.

En función de la cardiopatía que presente el paciente, en ocasiones el seguimiento debe ser realizado por el cardiólogo. Algunos ejemplos son las cardiopatías isquémicas descompensadas o de difícil manejo, como una angina inestable o un paciente que ha sufrido un paciente y ha quedado con una fracción de eyección muy reducida. En general, si estas patologías o la insuficiencia cardiaca se encuentran estables, el seguimiento puede hacerse por parte del médico de Atención Primaria.

Aparte de la formación continuada, los médicos también opinan que debe ir aumentando el grado de concienciación de los profesionales.

Recursos técnicos disponibles

En general, el médico de Atención Primaria suele disponer de algunos medios diagnósticos de cardiopatía, pero muy básicos, como el electrocardiograma y métodos indirectos de laboratorio tipo ck o CK-MB. En caso de duda, el facultativo puede solicitar visitas virtuales para recibir ayuda en la interpretación de las pruebas, o consultar cuáles son las pruebas idóneas para cada paciente, el tratamiento farmacológico, iniciar visita al cardiólogo, etc.

Las herramientas disponibles en Primaria son:

– Anamnesis para conocer los estilos de vida del paciente, su actividad física, la alimentación o el peso.

– Revisiones periódicas con toma de constantes y analíticas.

– Detección de factores de riesgo de forma precoz.

– Prevención primaria, sobre todo en diabetes, hipertensión arterial, colesterol y síndrome metabólico.

– Electrocardiograma y radiografía de tórax.

Derivación al especialista

Siempre que las pruebas diagnósticas presenten una alteración se debe derivar al paciente a Atención Especializada porque no hay aparatología en Primaria para poder tratar al paciente de forma adecuada. Si la situación es grave, se deriva al paciente a Urgencias, ya que la lista de espera para una visita ordinaria al cardiólogo puede llegar a los seis meses, según la comunidad autónoma y el hospital.

Diagnóstico de la insuficiencia cardiaca

Una de las cardiopatías que el médico de Primaria ve con mayor frecuencia es la insuficiencia cardiaca. En Primaria se puede realizar el diagnóstico mediante la clínica, ECG, Rx de tórax y ecocardiograma. Una vez realizado el tratamiento con IECAS, betabloqueantes a dosis bajas y diuréticos de asa y ahorradores de potasio, sin obtener la mejoría deseada, es cuando se remite al paciente a Cardiología para completar el estudio y valorar el tratamiento.

En el caso de que el diagnóstico de insuficiencia cardiaca se haya realizado solo por la clínica, puesto que todas las pruebas realizadas (ECG, Rx tórax y ecocardiograma) son normales, entonces el paciente es remitido a Cardiología para la determinación en el laboratorio del BNP, prueba que confirma el diagnóstico y que no se puede realizar desde Primaria.

En el caso de la cardiopatía isquémica, se remite al paciente a Cardiología una vez realizados el ECG, Rx de tóraz y la prueba de esfuerzo para completar el estudio mediante un cateterismo cardiaco para determinar el grado de la lesión coronaria.

Los pacientes con arritmias son remitidos a Cardiología una vez realizado el ECG, las analítica con pruebas tiroideas y el ecocardio, para completar el estudio mediante un Holter.

Han participado en la elaboración de este artículo: Roberto Genique Martínez, Alfonso Beltrán Castelló, Ferrán Vidal Rojas, Antoni Santigosa Ayala, Ricardo López Tiñena, Josep María Farré Marimón, Jaume Falguera Bague (médico de Familia), Carlos Alberto Bascou (médico de Familia), Rolando Armitano Ochoa (médico de Familia), Martí Fradera Subirana (médico de Familia), Alejandro Moreno Lagunas, María José Rabada Quílez, Antonio Serrano Romeo, María Dolores Álvarez Rodríguez (AP), Carlos Enrique Honorio Horna (AP), Noemí Guardia Rodríguez (AP).