Si bien el 41 Congreso Nacional de Semergen se ha caracterizado por su amplia participación de médicos jóvenes, la realidad es que se calcula que el 61 por ciento de los médicos de familia se sitúa entre los 50 y 65 años. Es por ello que, en este marco, se ha decidido realizar una mesa de debate especialmente centrada en el médico jubilado.

Como recordaba Carlos Fernández Benítez, médico de familia jubilado de Asturias, las jubilaciones forzosas del año 2013, cuando se perdió la flexibilidad de ampliar voluntariamente la jubilación hasta los 70 años, supusieron un importante impacto al Sistema Nacional de Salud, que tuvo que enfrentarse a la falta de profesionales, especialmente en Atención Primaria. “El sistema sanitario perdió experiencia y conocimientos”. Sin embargo, esta medida también supuso un cambio de paradigma para los propios profesionales. Por una parte, por el impacto personal de una situación que no estaba así prevista, pero también un importante impacto económico, ya que uno de los grandes hándicaps del médico jubilado es la disminución de su retribución, ya que complementos profesionales como las guardias no son tenidos en cuenta en las pensiones, más allá de la base de cotización.

Ante esta situación son muchos los médicos que se preguntan si sigue existiendo alguna forma de seguir ejerciendo, si así lo eligieran, y compatibilizar la pensión con la continuación del ejercicio profesional. La respuesta a esta cuestión ha ido variando ante los cambios constantes de normativas al respecto y ante las diferentes posturas que han adoptado las diferentes comunidades autónomas, pero para aclarar las líneas principales, Javier Fernández-Costales Muñiz, magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, daba algunas claves en esta mesa.

Diferentes posibilidades

Tal y como aclaraba el experto, actualmente para compatibilizar la jubilación y la continuación de la actividad profesional, siempre en el sector privado, existen diferentes posibilidades. Además de optar por una jubilación parcial, también existe la posibilidad de seguir ejerciendo si la actividad profesional no llega al salario mínimo interprofesional, “algo que puede compensar para colaboraciones puntuales, pero quizás no tanto para mantener la actividad como tal”. Es por ello que la principal vía es la denominada “envejecimiento activo”, por la cual es posible ejercer si se cumplen una serie de requisitos, siendo estos el haber cumplido la edad de jubilación −es decir, no ser una jubilación anticipada−, y que el porcentaje de la base reguladora sea del cien por cien. Siendo así, se podría realizar la actividad, recibiendo solo el 50 por ciento de la pensión.

Por otra parte, la reforma del régimen de autónomos de 2018 también abre una nueva posibilidad a la que podrían acogerse los médicos, y es poder trabajar en el sector privado, y cobrar el cien por cien de la pensión, siempre y cuando el médico se acoja al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y contrate a un trabajador a través del mismo.

Asimismo, el experto recordaba que la situación depende de cada profesional, ya que, por ejemplo, aquellos que estén acogidos a una mutualidad y no a la seguridad social, no tendrían ningún tipo de incompatibilidad y, por tanto, podrían seguir ejerciendo.

El médico como paciente enfermo

Por último, en esta misma mesa también se quería recordar el papel del médico jubilado como paciente. A este respecto, Ángel Sánchez Sánchez, médico de familia jubilado en Murcia, recordaba que el médico cuando se jubila pierde no solo su actividad, sino también sus relaciones profesionales, lo que supone una mayor dificultad a la hora de consultar a los compañeros en caso de enfermedad, como ocurre con el médico en activo.

Así insistía en que “durante la vida profesional el medico domina su entorno y sabe cómo moverse y resolverlo, pero la situación cambia al jubilarse, cuando pierde contacto diario, lo que se agudiza con el paso del tiempo”. Es por ello que concluía con una reflexión: “falta solidaridad entre compañeros con el médico jubilado enfermo”.