Las bacterias resistentes a los antibióticos – como la MRSA y los enterococos productores de BLEE –  aparecen con mayor frecuencia en los baños donde se usan secadores de chorro de aire.  Esta es la conclusión a la que ha llegado una investigación dirigida por el doctor Mark Wilcox, profesor de la University of Leeds y de Leeds Teaching Hospitals, y realizada en Francia, Italia y el Reino Unido, que ha  examinado  el grado de contaminación bacteriana en baños de hospitales provocada por patógenos bacterianos en función del método de secado de manos.

En concreto,  el estudio comparó dos baños por hospital, y cada lavabo tenía tanto dispensadores de toallitas de papel como secadores de chorro de aire, pero solo se usó un método de secado de manos en cada medición. Las personas que usaron los baños fueron pacientes, visitantes y personal del centro. Mediante un diseño cruzado, se compararon los índices de contaminación durante un periodo de doce semanas. Durante el estudio, se llevaron a cabo 120 sesiones de toma de muestras en total en los tres hospitales. Esta investigación independiente se realizó en 2017 y contó con el apoyo financiero de ETS.

Finalmente, la observación de los datos dio lugar a la conclusión de que se produce mucha menos contaminación bacteriana en baños equipados con toallitas de papel para secarse las manos en lugar de con secadores de chorro de aire.

Al respecto, el profesor Wilcox reflexiona que “estos resultados tendrán implicaciones importantes en las directrices sobre los métodos de secado de manos en entornos sanitarios”. Asimismo, añade que “es un estudio que interesa especialmente a médicos y enfermeras que trabajan en la prevención y control de infecciones, responsables de compras y todos aquellos responsables de minimizar la propagación de infecciones cruzadas”.

Otras diferencias destacadas

Pese a estas conclusiones generales, durante el estudio En concreto, se detectó una cantidad de bacterias notablemente superior en los suelos de los baños con SA de los hospitales británico y francés (mediana de 24 frente a 191 UFC, p<0,00001). En el Reino Unido, la presencia total de MSSA era tres veces más prevalente y seis veces superior en las superficies de los chorro de aire que en las de los dispensadores de toallas de papel (ambas con un p<0,0001).

“La MRSA se detectó con una frecuencia tres veces mayor en los baños británicos (21 frente 7 UFC) en las superficies exteriores de los chorros de aire o en el suelo que en el caso de los baños con toallitas de papel », cuenta Mark Wilcox de su parte del estudio en el hospital Leeds General Infirmary. “También se encontró una cantidad considerablemente superior de bacterias productoras de BLEE en los suelos de los baños británicos con chorro de aire comparada con las instalaciones con toallas de papel”.

Por último, los expertos concluían que si bien la higiene de manos es una práctica esencial para prevenir infecciones, existen pocos estudios que examinen la medida en que la manera de secarse las manos influye en la propagación de patógenos potenciales. En trabajos anteriores, como el elaborado por el profesor Wilcox y Keith Redway, de la University of Westminster, también se ha concluido que los secadores eléctricos pueden contaminar de bacterias y virus tanto el aire como las superficies.