El bombardeo ruso cerca de la central nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, y la decisión de Vladimir Putin de poner en alerta a las fuerzas de disuasión nuclear ha disparado las ventas de yoduro de potasio (KI) en países europeos, principalmente en los más cercanos a Ucrania. La fiebre del yodo ha llegado incluso a España, donde algunas farmacias ya reportan algunas consultas.

Las pastillas de yoduro de potasio en dosis que van de los 100 a los 130 mg. en adultos se utilizan en caso de emergencia nuclear para bloquear la tiroides, de forma que esta no pueda absorber el yodo radiactivo, evitando futuros problemas de salud.

En España, existen planes de contingencia para distribuir pastillas de yoduro de potasio por accidente nuclear en puntos cercanos a las centrales nucleares de nuestro país. Se almacenan en la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y se distribuirían si así se ordenase por parte de las autoridades sanitarias.

En caso de accidente nuclear, sería necesario administrar el yodo en la primera hora para garantizar la saturación de la glándula del tiroides con yodo no radioactivo en más del 85%. Por cada hora de retraso, el porcentaje de saturación disminuye. Después de tres horas, la saturación con yodo no radiactivo es del 50%. Y después de seis horas, la administración de yodo no reporta beneficios, según el Centro Militar de Farmacia de la Defensa (Ministerio de Sanidad).

La dosis es variable. 16 mg. en recién nacidos, 32 mg. de un mes a tres años, 65 mg. de cuatro a 12 años y 130 mg. en mayores de 12. Una sola dosis protege durante 24 horas.

Fármaco de yodo radiactivo

Los medicamentos que contienen yoduro de potasio disponibles en las farmacias distan de los fármacos incluidos en los planes de emergencia nuclear. Se venden con receta médica y su indicación más habitual es para el preparatorio de una operación de hipertiroidismo.

Las pastillas que administrarían las autoridades sanitarias en caso de accidente nuclear tienen dosis de 130 mg. en adultos, mientras que las que se venden en la farmacia con receta tienen dosis de 0,1 a 0,3 miligramos. Se necesitarían de 400 a 1.300 comprimidos para alcanzar la dosis indicada en caso de accidente nuclear, pudiendo producir este alto consumo graves efectos adversos.

Los medicamentos de yoduro de potasio que se venden en la farmacia no son, por tanto, eficaces contra la radiactividad. ¿Y qué hay de los complementos alimenticios para personas que requieren un aporte de yodo?

Complementos alimenticios de yoduro de potasio

“Los suplementos que contienen como principio yoduro potásico tienen menores concentraciones todavía que los medicamentos sujetos a prescripción médica y que se venden en las farmacias, por lo que tampoco serían efectivos para impedir que el yodo radiactivo se absorba en la tiroides”, explica Patricio Pérez-Armijo, Diestista-Nutricionista adscrito al Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

El experto recuerda que, igual que los medicamentos, la administración de suplementos en dosis mayores a las recomendadas también puede producir efectos adversos.

“Es importante recordar que la recomendación de suplementos nutricionales está dirigida a casos concretos donde existe una carencia real de algún tipo de nutrientes o micronutrientes, asociado normalmente a una patología, y que no pueden ser cubiertas con la dieta”, recuerda Pérez-Armijo. Esto haría necesario, según el caso, el asesoramiento de un profesional sanitario (médico, farmacéutico o dietista-nutricionista).

Recomendaciones de ingesta diaria de yodo

Laura Isabel Arranz, farmacéutica y dietista-nutricionista y profesora asociada de la Universidad de Barcelona, recuera que las recomendaciones de ingesta diaria de yodo están alrededor de 0,15 mg. a 0,22 mg. al día. “La ingesta máxima segura que no causa efectos secundarios es de 0,6 mg. Superar esta dosis tiene efectos negativos para el organismo”, apunta. Por ello, prosigue, “tomar dosis altas de yodo como prevención es algo para nada recomendable". “En caso de que un accidente nuclear se produjera, los riesgos quizá estarían justificados por el beneficio, pero desde luego no para prevenir”, concluye.