La frecuencia de las enfermedades crónicas sigue aumentando. Afecta al 34 por ciento  de la población y es ligeramente mayor en mujeres. Las enfermedades crónicas aumentan con la edad, alcanzando al 77 por ciento de los mayores de 65 años. Es por ello que la Jornada para el intercambio de experiencias con valor en la gestión de personas con enfermedades crónicas, que forma parte de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad, se ha convertido en el escenario de la reflexión de la necesidad de reformar la Atención Primaria, una vez más.

En palabras de la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, es necesario “avanzar en el papel resolutivo y preventivo de la Atención Primaria”, para mejorar el control clínico de los pacientes con enfermedades crónicas y las hospitalizaciones evitables, además de fomentar el conocimiento y los autocuidados de los propios paciente.

La ministra ha recordado que el Marco para la Atención Primaria y Comunitaria recoge como acción prioritaria a corto plazo mejorar el acceso a algunas pruebas diagnósticas desde Atención Primaria, “el elemento que ordena el Sistema Nacional de Salud”, ha insistido.

En referencia al abordaje de la cronicidad, no solo es necesario reforzar el primer nivel asistencial, sino también apostar por la prevención y los hábitos saludables como modo para mejorar la calidad de vida. De esta forma, la ministra ha apostado por reforzar la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención, y fomentar los entornos y los estilos de vida saludables. “También es crucial fomentar el conocimiento y el autocuidado de los pacientes crónicos para mantener su salud, así como para prevenir o reducir las complicaciones o la discapacidad que pueden asociarse”, ha concluido.

En cuanto a la propia Estrategia de cronicidad, Carcedo ha incidido en que los resultados de la evaluación de la Estrategia sugieren que “la visitas domiciliarias tienen margen de mejorar”. En 2017, el 70 por ciento de la población de más de 80 años no había recibido ninguna visita domiciliaria. “En este escenario son más necesarias que nunca nuevas estrategias integrales para la atención sociosanitaria”, ha apuntado la ministra.