“Las redes sociales vinieron hace unos años para quedarse y son una ayuda muy importante para los profesionales de la salud”. Frente a la visión que se tiene de ellas como motores de bulos y desinformación, lo cierto es que “si los pediatras aprendemos a desarrollar bien las posibilidades que tiene la E-Health será mucho más fácil combatir el rechazo a la vacunación y otros futuros retos de la medicina”.

Ahí está el desafío, señala el pediatra de Atención Primaria David Hidalgo, , recientemente ha sido premiado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) por su trabajo ‘Vacunación, salud pública y bioética. El rechazo a la vacunación en la nueva era de las redes sociales’. El doctor Hidalgo, adscrito al centro de salud integrado de Xirivella (Valencia) y miembro del Grupo de Trabajo de Pediatría Social de la Sociedad Valenciana de Pediatría, tiene claro que “los pediatras tenemos la obligación de estar al día en las dudas que surgen en los padres de nuestros niños, respetarlos y comprenderlos. Así que, si de antemano conocemos lo que se cuece en las diferentes tecnologías de la información y comunicación, será más fácil que transmitamos seguridad y confianza a nuestros pacientes”.

Hace años que se habla de E-Health o Salud Digital y, a su juicio, es el futuro no solo para los profesionales, sino también para los pacientes. Para ello, pone el ejemplo de que los adolescentes y jóvenes que hoy suben vídeos de retos en Tik Tok y fotos a Instagram dentro de unos años también serán padres. “Tienen un dominio brutal de las redes sociales y rápidamente saben qué tema es tendencia. Es un reto para nosotros estar a su altura”.

 El origen de la información

“Vivimos en la Era Digital”, recuerda, un mundo en el que “las redes sociales son ya una fuente de información de salud”, lo que lleva al “problema fundamental del origen y la naturaleza de ese contenido”. Porque, por ejemplo, las personas que están en contra de la vacunación pediátrica generan contenido en las redes, están presentes en los debates que se producen y pueden influir en la opinión sobre la vacunación en otros. “Ya no solamente leemos una noticia en la que quizás se pueda cuestionar la eficacia o seguridad de una vacuna, sino que también nos interesan los comentarios que los usuarios generan sobre esa noticia. Aquí también se produce un debate público y se puede plantear la duda vacunal en algunos padres, porque lo que otros piensan también es importante”. Esto, no obstante, no implica que luego se vaya a rechazar cierta vacuna.

En una situación como la actual, con todo el ruido que se genera en relación con los posibles efectos adversos de las vacunas contra el coronavirus, “si eres antivacunas y tienes redes sociales, es el momento de compartir ese tipo de información con otros”. Esto contrasta, subraya, con el hecho de que “muchos fármacos de uso habitual tienen reacciones adversas que se desconocen y no se genera tanto revuelo”.

Una lucha por la influencia

En las redes sociales, explica el doctor Hidalgo, existen al menos tres grupos de usuarios. Por un lado, los que plantean dudas con respecto a la vacunación (no solo los antivacunas, sino también grupos reticentes o dubitativos) y, por otro, los defensores de la vacunación, con médicos y científicos a la cabeza. “Tanto unos como otros ejercen influencia y despliegan su contenido hacia un grupo central, que es el grueso de los usuarios que ejercemos como observadores. Además, te puedes exponer más a esa temática, que en ese momento te interesa, de acuerdo con los algoritmos de búsqueda de cada red social”.

Las redes sociales, precisamente, sirven para eso, “para crear grupos entre iguales y compartir la información que tú generes o compartas”. En este sentido, recuerda que “ya algunos de los antiguos blogs contenían temática antivacunación y son fácilmente accesibles desde cualquier motor de búsqueda”. La evolución posterior ha llevado a crear grupos en otras redes sociales “y hoy día puedes hacer retuit y compartir cualquier tipo de contenido que consideres que otros deben leer”, aunque hoy día “muchas redes sociales están concienciadas de la importancia de no difundir los temas antivacunas y lo eliminan cuando lo detectan”.

Así que, pese a lo visibles que puedan ser los contrarios a la vacunación pediátrica, lo cierto es que “sabemos que en España las tasas de aceptación de las vacunas son excelentes”. El problema es que “si la noticia que se genera crea alarma social, siempre va a llamar la atención de los usuarios, todos los bulos hacen eso”, hasta que poco a poco se va difuminando su contenido ya sea porque el propio usuario contrasta la información o porque van apareciendo otras noticias que echan por tierra esa desinformación. “Afortunadamente, la mayor parte sabemos que no todo lo que se publica es cierto y que es fundamental identificar quién es la fuente de esa información”, resalta el doctor Hidalgo.