La Cultura del “No Hacer” en el  post COVID-19  es tan importante como el hacer. Este fue el eje del encuentro virtual organizado por la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), con la colaboración de Vifor Pharma, en el marco de su Proyecto  de investigación sobre la gestión de la COVID-19.

Su objetivo fue analizar la oportunidad que supone esta cultura  tras la pandemia ocasionada por el coronavirus desde la perspectiva de la gestión sanitaria y de la clínica, a favor de la calidad y la eficiencia que el sistema.

Moderado por Ramón Ares, vocal de la Junta Directiva, en la webinar se incidió en la necesidad de implementar la cultura del “No Hacer” en el sistema sanitario, tanto en la clínica como en la gestión sanitaria. “Porque durante la crisis sanitaria diversos procesos dejaron de realizarse y es el momento de analizar cuáles hay que retomar por necesarios y cuales no”, coincidieron en señalar.

La creación de “Comisiones para la Mejora de la Práctica Clínica” y las políticas de comunicación de la práctica de valor “son propuestas para potenciar el valor de las decisiones organizativas y dicha cultura”. Sin olvidar, por supuesto, la gestión del proceso asistencial a partir de las cadenas de valor y fomentar gobernanzas orientadas a implementar medidas organizativas de valor.

El “No hacer” es imprescindible

Boi Ruiz, exconsejero de Sanidad de Cataluña, sostuvo que el “No Hacer” es imprescindible en el sistema sanitario por ética de recursos y del profesionalismo médico. “Además, debemos de plantearnos el no generalizar las prácticas que solo aportan valor selectivo”.

En 2013, Boi puso en marcha un programa esencial consensuado entre las sociedades científicas y la Administración y respetando la autonomía de los profesionales con 78 recomendaciones de todo tipo. “Genera insatisfacción ver que no se han seguido del todo; tenemos un espacio de mando sobre el “No hacer” muy estrecho. Pero hay que sacar de las prestaciones aquellas prácticas que no aportan valor”, subrayó.

Indicó que “no hay escapatoria”. Es preciso un sistema que centralice la información que requerirá un planteamiento de política sanitaria de país. “Las experiencias de las comunidades hay que elevarlas a categoría nacional en el Consejo Interterritorial”.

“Además, los equipos directivos de las consejerías deben de interiorizar la cultura de aportar valor, no premiando por actividad, sino por resultados. Si no será difícil que los profesionales se enganchen al “No Hacer”.

Facilitar herramientas a los profesionales

María José Pérez Boillos, directora técnica de Sistemas de Información, Calidad e Innovación del Servicio de Salud de Castilla y León se refirió a la implementación del proyecto “No Hacer” en su Comunidad en 2016.

No cuanto más haces, es mejor”, sentenció, al tiempo que detalló algunas de las 170 recomendaciones promovidas desde Salud. “La estrategia empieza a dar sus frutos tanto en la Atención Primaria como hospitalaria”.

El programa diseñó herramientas para romper las barreras del  cambio de cultura en profesionales y pacientes  “que ha entendido  que más, no siempre va a ser mejor; que todos los procesos conllevan riesgos y que hay que evitarlos cuando no son necesarios”.

Para que el proyecto fuera conocido, Salud priorizó la estrategia de comunicación y campañas que fueron bien recibidas. “Todavía tenemos capacidad de mejorar en las recomendaciones en AP”.

Consideró que tienen que trabajar en la monitorización de las recomendaciones en los hospitales y dotar a los profesionales de herramientas para que continúen con lo que empezaron a hacer durante la pandemia, y no haya vuelta atrás”

Uso correcto de las transfusiones, en el “No Hacer”

Calixto Andrés Pérez, jefe de Servicio de Anestesiología y Cuidados Intensivos Quirúrgicos del Hospital de Elda, se refirió al “No Hacer” desde la perspectiva clínica. Su hilo argumental giró en torno a la metodología PBM (Patient Blood Management) en la optimización de la utilización de transfusiones sanguíneas.

En esta época post-COVID-19 debemos de reflexionar sobre las cosas que se hicieron durante el momento álgido de la pandemia y deben quedarse y otras modularse”.

El anestesiólogo fue contundente al señalar que “ahorrar sangre salva vidas. Hay que usarla bien no solo por su escasez, sino también porque tiene un coste clínico porque encarece la evolución clínica de los pacientes y también por seguridad”

Reconoció que estamos en un país donde la seguridad , tanto en los bancos de sangre como en hospitales, es extraordinaria. “El nivel de seguridad en el Reino Unido es 12 veces inferior al de España; no invierten tanto como nosotros”.

Pérez abogó por el uso correcto de las transfusiones y puso en valor el primer estudio español con la participación de 35 hospitales y la publicación del primer “documento Sevilla en 2005” sobre consensos para el uso correcto de las transfusiones

La necesidad de acciones políticas

En plena coincidencia, los expertos demandaron acciones políticas para tener una visión de lo que está ocurriendo en el sistema sanitario “que en la pandemia se mostró al desnudo” y así mejorarlo. Porque, insistieron “el No Hacer es tan importante como el hacer”.

Incidieron en que las políticas del “No Hacer” tendrían que estar refrendadas a nivel estatal e insistieron en que “no buscan el coste oportunidad, sino evitar la repercusión clínica negativa”, por ello demandaron el apoyo de  los directivos para que apoyen  estos proyectos”.

Otro aspecto debatido fue la necesidad de cambiar el Código Civil para que la nueva cultural de asistencia a los pacientes por medios tecnológicos no se vuelva en contra de los profesionales.

Actualmente están desamparados si surge algún problema con el paciente por el hecho de que la imposición de manos aún es la norma que rige; el juez siempre se posicionará contra el sanitario, apostillaron.