El objetivo en lupus eritematoso sistémico es “mantener la enfermedad inactiva con la menor dosis posible de corticoide, incluso, idealmente, sin corticoide”. Son palabras de José Luis Andreu, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda de Madrid. “Debemos intentar tratar con antimaláricos a todos los pacientes sin contraindicaciones para su uso. Asimismo, debemos usar inmunosupresores y fármacos biológicos en los casos moderados-graves como agentes ahorradores de esteroides, y prevenir la acumulación de daño”.

José Luis Andreu ha participado en el VII Simposio Virtual de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas de la Sociedad Española de Reumatología (SER), con la colaboración de GSK. El coordinador de esta reunión ha sido Ricardo Blanco, jefe de Sección de Reumatología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

El objetivo en lupus eritematoso sistémico

Los asistentes han señalado que la finalidad del tratamiento del lupus eritematoso sistémico es que los pacientes puedan llevar una vida activa y plena; sin embargo, admiten que es difícil conseguirlo. Esta patología es muy compleja y diversa en sus manifestaciones clínicas.

En la actualidad, los principales tratamientos disponibles son los corticoides, los antimaláricos, los inmunosupresores convencionales y los inmunosupresores biológicos. La mayoría de las terapias no disponen de indicación aprobada en Europa, con excepciones como belimumab, que ha sido el primer fármaco en aprobarse para el LES en los últimos 50 años, como ha recordado GSK. “Es necesario un esfuerzo de pedagogía constante para hacer partícipes a los pacientes de la estrategia terapéutica a corto, medio y largo plazo”, han añadido los participantes en el simposio.

Respecto a las recomendaciones de manejo del LES de la Liga Europea Contra el Reumatismo (EULAR), José Luis Andreu los ha calificado como útiles. Sin embargo, “no pueden dar respuesta a todas las necesidades de los pacientes con lupus. Muchas veces es necesario un abordaje terapéutico individual”. Asimismo, ha subrayado que la llegada de nuevos agentes efectivos en práctica clínica para el control de la actividad inflamatoria se traduce “en un menor uso de corticoides y, por ello, en una prevención del daño acumulado”.