Este miércoles se presentó en el museo Soumaya de la Ciudad de México el libro “Del jardín de un monasterio a la oncogenética molecular” de la autoría del Dr. Horacio Astudillo de la Vega, reconocido investigador y maestro en ciencias por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional en la especialidad de Genética y Biología Molecular.

En el libro en sus primeros capítulos habla del origen de la genética con los experimentos de Mendel y sus conclusiones sobre la herencia a través de las características de los chícharos en el jardín del monasterio que era su residencia. Desde entonces, han avanzado con las teorías de Darwin y Bateson, a quienes se les acuña el término “gen” que más tarde los llevaría a otros descubrimientos como los cromosomas y la citogenética.

El misterio de la vida se resumió en la obra’ Estructura de ácido desoxirribonucléico’, en la que los autores Crick, Watson y Wilkins explican la estructura de la doble hélice y la secuencia de los genes que a su vez contienen las instrucciones para sintetizar moléculas que su vez constituyen células con funciones específicas.

Hoy la información sobre la secuencia genómica se está aplicando en el tratamiento individual de pacientes, incluso en recién nacidos, dando lugar a una medicina aún más individualizada, conllevando un gran riesgo en la potencial discriminación de las personas identificadas como portadoras de secuencias que determinan enfermedades, trastornos y rasgo físicos patológicos.

“La manipulación de la genómica podría mejorar tanto el efecto terapéutico de los agentes anticancerosos, como la prevención y el diagnóstico temprano del cáncer, explicó el también director médico de Nanopharmacia Diagnóstica.

La palabra cáncer se utiliza para designar a un conjunto de enfermedades cuyo rasgo particular es el proceso de descontrol en la división de las células del cuerpo. Se conocen más de 200 tipos de cáncer, los más comunes son los de piel, pulmón, mama y colorrectal.

El cáncer ocasiona cerca del 13 por ciento de todas las muertes acontecidas por enfermedad; según la Sociedad Americana contra el Cáncer, 9,6 millones de personas murieron en el mundo por esta enfermedad durante el 2018.

La gran mayoría de los cánceres no son hereditarios; sin embargo, algunas personas tienen un riesgo muy alto de padecer cáncer a lo largo de su vida, ya que menos del 0.3 por ciento de la población es portadora de una mutación genética de riesgo para padecer algún tipo de cáncer.

En la actualidad, se han desarrollado diversas herramientas oncogenómicas encaminadas a caracterizar la heterogeneidad molecular de los tumores, comentó el Dr. Astudillo de la Vega. El término oncogenómica se refiere a la caracterización genómica de las neoplasias y ha permitido una mejor clasificación de los tumores.

También, tendría lugar la creación de nuevos fármacos y la búsqueda de nuevos tratamientos personalizados más eficaces, que sean basados en el genoma y que ayudarían a reducir en gran medida los efectos secundarios de los tratamientos de quimioterapia. Además podría abrigar un gran potencial para el diagnóstico temprano de la enfermedad, reduciendo a un 75 por ciento las muertes en las próximas décadas. Según las declaraciones del Dr. Astudillo, la cura para el cáncer está cada vez más cerca.