Un estudio realizado en el Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid concluye que el ozono mejora el cartílago en la artrosis de rodilla. En concreto, aplicado de forma intraarticular, disminuye el dolor, la inflamación y mejora el espacio articular en pacientes con esta enfermedad. Además, revela que el ozono modula la inflamación y podría tener un efecto anabólico entre quienes padecen esta patología.

La investigación se realizó sobre 115 pacientes con artrosis de rodilla de grado 2 o más con síntomas clínicos que requerían tratamiento conservador y en los que fracasó el sintomático previo. El estudio se realizó de enero de 2016 a abril de 2019. El mismo ha sido liderado por Marcos Fernández-Cuadros y Olga Pérez-Moro, del Servicio de Rehabilitación y Medicina Física del Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid. Las conclusiones se han publicado un estudio en la Revista de la Sociedad Española del Dolor.

Las ventajas del ozono

El protocolo de ozono consistió en 4 sesiones (una sesión/semana) de una infiltración intra-articular de 20 ml. Según los resultados, no se reportó ninguna reacción adversa tras el tratamiento, excepto el dolor tras la infiltración, que cedió en pocos minutos. Según los investigadores el ozono fue capaz de disminuir el dolor y la rigidez, de mejorar la función y la calidad de vida, durante al menos 6 meses. Además redujo la inflamación.

El aumento del espacio intraarticular, podría deberse al efecto anabólico que se le atribuye al ozono. Es decir, la liberación de factores de crecimiento, incluido IGF-1. De confirmarse estos hallazgos en una serie más grande, se podría postular al ozono como substancia con propiedades modificadoras de la enfermedad artrósica. En este sentido, los autores están actualmente realizando un estudio a nivel molecular sobre el efecto del ozono en las rodillas artrósicas. En concreto, midiendo  factores como la IL-6 (citoquina por-inflamatoria) y la IGF-1 (marcador anabólico).