Joaquín Estévez, director de la Fundación Española de Directivos de la Salud (SEDISA), pone en valor el papel de la formación de los directivos y gestores sanitarios, en la que se ha avanzado en estos últimos años para mejorar la asistencia.

¿Qué cambios significativos se han producido en la gestión clínica en estos últimos 40 años?

Sin duda, se han dado en los últimos 40 años muchos y diversos condicionantes de la actividad sanitaria práctica y organización asistencial, como la variabilidad en la práctica clínica, las crecientes expectativas ciudadanas, la gran innovación de tecnologías y el marco económico en los servicios públicos, que han ocasionado nuevos planteamientos en la organización de los centros sanitarios. En ellos, el objetivo fundamental es mejorar los resultados de la práctica clínica, a la vez que una mayor participación e implicación de los profesionales en la gestión de los recursos que utilizan en su actividad asistencial. En este marco, la gestión clínica trata de organizar y optimizar la utilización de los recursos intelectuales, humanos, tecnológicos y organizativos para mejorar la calidad asistencial y la eficiencia. No obstante, el concepto de gestión clínica, por diversos determinantes políticos, administrativos, sectoriales e históricos ha quedado paralizado desde hace años, transformándose en el concepto más global de gestión por procesos.

¿En qué se basa?

El enfoque basado en procesos es un principio de gestión básico y fundamental para la mejora de los resultados, siendo imprescindible si tenemos en cuenta que los procesos se basan en los ocho principios básicos para la gestión de la calidad: enfoque al paciente, liderazgo, participación de los profesionales, enfoque basado en procesos, enfoque de sistema para la gestión, mejora continua y relaciones mutuamente beneficiosas con los proveedores. Y aquí aún queda mucho camino por recorrer, para lo que es necesario investigar y mejorar la eficacia y efectividad de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, analizar y optimizar los procesos de atención a los enfermos y dotarse de la estructura organizativa y de control adecuada.

Y, ¿en los puestos de los directivos de la Salud?

En primer lugar, me gustaría destacar que dentro de los fines fundacionales de SEDISA y su fundación, la principal misión que intentamos llevar a cabo es la de la profesionalización de la figura del directivo de la salud para el correcto, eficiente y eficaz desempeño de toda aquella actividad relacionada con la gestión sanitaria. Dicha profesionalización es la piedra angular que asegura una mejor calidad asistencial y favorece la sostenibilidad del sistema, avanzando y evolucionando hacia la transformación del modelo de gestión sanitaria tradicional.

¿Cómo se está trabajando en esta línea?

Para conseguir este ambicioso objetivo es necesario que los directivos y gestores de la salud estén formados y se doten de ciertas habilidades necesarias para garantizar la ya mencionada sostenibilidad, lograr la excelencia y fomentar una continua creación de valor. Por ello, como digo, la formación en gestión sanitaria va unida totalmente de la mano de la obtención de una adecuada profesionalización de la gestión sanitaria. A este respecto, es de destacar el esfuerzo formativo realizado por los directivos de la salud en su formación, algo que debe ser acompañado por la profesionalización de la contratación y despido de los directivos por parte de los servicios regionales de salud, algo que frecuentemente no se da. Además, el papel del directivo es fundamental y clave en el funcionamiento del sistema de salud, y resulta necesario visibilizar y reconocer su liderazgo en el funcionamiento de los centros donde desarrollan su actividad habitual.

¿Qué pasos se han seguido en la profesionalización de la gestión/dirección?

El reto es conseguir la profesionalización de la gestión sanitaria tanto en el ámbito privado como público. En este último caso, a través del cumplimento del marco estatutario actual que establece que las convocatorias deberán responder a los principios de igualdad, mérito y capacidad y cumpliendo los principios de publicidad y concurrencia, tal y como regula el artículo 13.2 del Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP). Cada comunidad autónoma debe desarrollar un sistema de profesionalización de los directivos de la salud desde un punto de vista estratégico, real y adaptado a la idiosincrasia de su realidad sanitaria, pero siempre desde la despolitización de los nombramientos y ceses, profesionalizando el sistema de selección y el desarrollo de la carrera profesional, y enfocando hacia el que debe ser el objetivo principal: la obtención de una gestión sanitaria de calidad, que aporte excelencia asistencial a los ciudadanos y sostenibilidad al sistema.

¿Se ha avanzado en la despolitización de la gestión?

La despolitización de la gestión y la transparencia deben ser un hecho, de forma que el perfil del directivo se establezca como el de un profesional de la gestión, un cargo sometido a una evaluación objetiva basada en resultados asistenciales, económicos, de participación profesional y de liderazgo social, dentro de un código de buena gestión directiva. Junto al nombramiento regulado del directivo, es fundamental que el cese de cargos de gestión se regule de forma objetiva, por indicadores evaluables. Dado que es una necesidad para el sistema, todos los partidos políticos, así como grupos empresariales y entidades en el ámbito de la salud, deben apostar por la profesionalización de los directivos de la salud y de la gestión sanitaria, como deber ético ante los pacientes y la sociedad.  Del mismo modo, el enfoque debe afectar a los que llegan a los puestos de decisión más altos en las comunidades autónomas y que toman decisiones al respecto. Existen iniciativas en este sentido en algunas CC. AA., si bien aún queda mucho camino por recorrer, y procede evitar que dichas iniciativas solo acaben expresando buenos deseos. Estas iniciativas deben significar el avance irreversible hacia la implantación de medidas realizables.

¿Cómo ha repercutido esa profesionalización en la mejora de la calidad asistencial?

Cuando un directivo de la salud tiene la formación y experiencia necesarias para liderar y gestionar una organización sanitaria repercute, sin duda, en la calidad de la asistencia que reciben los pacientes. Pero otro reto en los sistemas sanitarios es, precisamente, incluir objetivos evaluables por indicadores en los contratos de gestión.

¿Sobre qué ejes ha pivotado la formación de los directivos de la salud?

Desde SEDISA y la Fundación SEDISA impulsamos la formación en competencias tanto técnicas como transversales, fundamentadas en un liderazgo transformacional, que da respuesta a los ejes que determinan la transformación de las instituciones y que están alineados con la Agenda 2030. Un líder transformacional se centra en transformar a otros a ayudarse mutuamente, a mirar por los demás, a estar alentando y armonioso, y para mirar hacia fuera para la organización como un todo. El líder aumenta la motivación, la moral y el rendimiento de su grupo de seguidores. Es lo que promovemos a través de la Escuela SEDISA de Liderazgo.

¿Qué camino falta por recorrer?

Se debe seguir impulsando la mencionada formación por competencias y que los directivos de la salud puedan certificar dichas competencias necesarias según su perfil profesional y el cargo desempeñado o el cargo al que se quiere optar. Pero esto debe ir acompañado por la profesionalización de la selección de puestos directivos por parte de los sistemas sanitarios, así como de los sistemas de contratación, y que una vez que se llegue al cargo sean tenidos en cuenta derechos profesionales de los directivos, como el de la carrera profesional.

¿Se están desligando los puestos de gerentes/directivos de designaciones políticas?

A diferencia de hace unos años, en la actualidad, no hay ningún político que se atreva a afirmar que la profesionalización no es necesaria. No obstante, las designaciones o despidos políticos se siguen dando y no dependen siquiera de uno u otro partido político sino de cada momento y de las personas que ostentan cargos políticos.

¿Cómo se está trabajando en este sentido?

Desde la Fundación SEDISA ofrecemos la mejor formación posgrado en gestión y planificación sanitaria a través del Máster Universitario de Gestión y Planificación Sanitaria en colaboración con la Universidad Europea. Además, hay en marcha diversos programas específicos, más concretos, relacionados con temas de actualidad, retos, etcétera.  Por otra parte, desde SEDISA se está trabajando para poder lanzar el Grado de Gestión Sanitaria. En paralelo, SEDISA cuenta con el proyecto de Desarrollo Profesional Continuado, apostando a través de este por el desarrollo y disposición al servicio del sistema de salud y de las autoridades sanitarias de un procedimiento propio mediante el cual certificar de manera objetiva la competencia profesional de las personas candidatas a ocupar puestos de responsabilidad en las organizaciones sanitarias españolas, tanto del ámbito público como privado.

¿Cómo se va a materializar esa certificación?

Dicha certificación consiste en un procedimiento de calidad que distingue, certifica y pone en valor la cualificación de las personas que desarrollan su carrera profesional en el ámbito de la gestión sanitaria. El objetivo del proyecto DPC SEDISA es el desarrollo de un sistema objetivo, riguroso, válido y fiable, que distinga a aquellas personas cuya experiencia, formación y logros profesionales, avalen de manera cierta su competencia profesional para el adecuado desempeño de posiciones de responsabilidad directiva en organizaciones sanitarias disponiendo de un Sistema de Certificación Integral de Directivos de la Salud, extendiendo la iniciativa hacia la certificación de los niveles de mando intermedio y jefe de servicio. Este proceso de autoevaluación y certificación se realiza de manera voluntaria y constituye una herramienta de mejora continua de las competencias directivas, contando además con la ayuda y guía de la figura de un mentor especializado en función de los diferentes tipos de perfil directivo.

¿Qué mejoras se están obteniendo?

Poco a poco los servicios regionales de salud son más conscientes del desarrollo de competencias por cargos y perfiles directivos y están cada vez más abiertos a esta visión.

¿Cómo se trabaja en la continuidad asistencial?

Aunque hemos asistido y asistimos a diferentes definiciones de continuidad asistencial, existe consenso en que debe haber, al menos, la inclusión de la experiencia del paciente y atención continua en el tiempo, aunque son necesarios matices además de estos dos ítems. Y es que debe haber unión de las experiencias en la atención que percibe el paciente a lo largo del tiempo, de manera que sean coherentes con sus necesidades médicas y contexto personal. La coordinación se explicaría como el modelo de trabajo profesional que permite acciones organizadas en la atención al paciente evitando duplicidades y favoreciendo la fluidez en la atención, llegando a su máximo grado cuando esta coordinación incluye la integración con la atención social.

¿Están los clínicos cada vez más interesados en la gestión?

Sí. De hecho, desde la Fundación SEDISA colaboramos en diferentes programas formativos en torno a la gestión dirigidos a clínicos, aunque hay que seguir fomentando la formación en gestión por parte de los profesionales sanitarios.

¿Debe la gestión formar parte de su formación universitaria y de especialidad?

Efectivamente. Debería ser una materia impartida en la formación universitaria y, además, recibir formación específica sobre gestión dependiendo de su especialidad y de su función asistencial.

¿Cómo se afronta el futuro en cuanto al cuidado de crónicos, asistencia sociosanitaria, envejecimiento de la población?

Precisamente, estos tres temas forman parte de las claves fundamentales en la gestión sanitaria en el presente y futuro inmediato, como el envejecimiento de la población y la cronicidad, el cambio de paradigma de una Sanidad sostenible, la necesidad de la evolución en el modelo de financiación, la evaluación y los resultados, el acceso a la innovación, los nuevos modelos de gestión, la implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la participación de los profesionales sanitarios en la gestión, la participación de los pacientes y ciudadanos y la necesidad de nuevos directivos, que lideren la evolución y transformación del sistema sanitario, aportando profesionalización, calidad y eficiencia a la gestión sanitaria.  El importante envejecimiento de la población, junto a la evolución de la Medicina y aportación de soluciones efectivas a enfermedades relevantes, cronificando patologías agudas como algunos cánceres, conlleva que la cronicidad haya adquirido un protagonismo fundamental en el sistema sanitario en los últimos años.

¿Cómo se está abordando?

Para hacerle frente, entre los retos más relevantes en esta misión, destacan la estandarización de los modelos de atención a la cronicidad, con un planteamiento estratégico, la implantación de la Medicina Preventiva y de la Educación para la Salud, la promoción de la labor y el rol de la Enfermería en la atención a la cronicidad y la evolución de los sistemas sanitarios, potenciando el papel de la Atención Primaria en coordinación con el ámbito hospitalario en un modelo de continuidad asistencial integrado.

¿Qué papel tienen las TIC en este proceso?

Siendo cierto que asistimos a una transformación digital, debemos hacer hincapié en un atraso al respecto en el área de la salud y los sistemas sanitarios. A modo de ejemplo, en los sistemas de información, aún hoy no contamos en España con un sistema de información común, dada la falta de estrategia clara y priorizada en esta área. El papel de las tecnologías de la información y la comunicación dependerá en todo caso, en el proceso de la estrategia, de la concienciación sobre su papel de profesionales sanitarios, pacientes y directivos de la salud, de la formación y del impulso por parte del sistema sanitario.

¿Qué ha aportado EL MÉDICO al sector sanitario en estos 40 años?

Nuestro sector sigue requiriendo vías de comunicación como EL MÉDICO, de amplia perspectiva y calidad. Feliz 40 Aniversario y enhorabuena por los logros y éxitos conseguidos. Ética, valores, calidad y estilo es lo que posicionó a EL MÉDICO en lo más alto de las publicaciones especializadas en salud, donde 40 años después continúa.