El pasado 11 de abril se conmemoró el Día Mundial del Párkinson, mismo que fue decretado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 1997 con el objetivo de recordar, sensibilizar, informar y sobre todo concientizar a la población acerca de lo que implica este padecimiento.

Esta condición neurodegenerativa avanza progresivamente y es caracterizada por un síndrome clínico que incluye temblor, rigidez y lentitud en los movimientos.  La aparición del párkinson es más frecuente entre los 55 y los 65 años. Sin embargo, en el 10% de los casos a nivel mundial los síntomas aparecen antes de los 40 años.

En México el párkinson es la segunda condición neurodegenerativa solo después de la Enfermedad de Alzheimer, por lo que representa un problema de salud pública. En el 15% de los pacientes mexicanos con párkinson se observan antecedentes familiares.

Como se menciona anteriormente, la EP (Enfermedad de Parkinson) se caracteriza por los temblores, rigidez y lentitud en los movimientos; desafortunadamente, quienes padecen esta enfermedad no solo sufren consecuencias motoras.

Síntomas no motores y tasa de frecuencia:

  • Trastornos de sueño – 40%
  • Estreñimiento / trastornos gastrointestinales – 30%
  • Depresión – 55%
  • Trastornos cardiovasculares – 35%
  • Alucinaciones – 16%

Se ha publicado en la Revista Científica Elsevier en 2016, la relación con la Enfermedad de Parkinson y ciertas alteraciones bucales como la presencia de caries, enfermedad periodontal, edentulismo, sialorrea, xerostomía, disfagia, ardor bucal, entre otras, debido a la falta de control y seguimiento en cosas tan simples como la higiene bucal, es por eso que los cuidadores y médicos deben recordar la importancia de atender esta necesidad.

Si bien no existe una terapia o tratamiento curativo para la EP, TEVA ha desarrollado un medicamento que ofrece como principio activo la rasagilina, fármaco que aumenta la disponibilidad de la dopamina, un neurotransmisor que se encuentra en el cerebro, ayudando al paciente a disminuir los síntomas motores que se asocian al párkinson, además de la reducción significativa en los trastornos del sueño en general, mejoría en la calidad del sueño, disminución de la inquietud nocturna, los síntomas motores nocturnos y obtención de un sueño reparador. De esta manera, se logra la reducción en el impacto económico y en la vida tanto del paciente como de sus familiares.