El parto vaginal y la lactancia materna reducen el riesgo de enfermedades alérgicas en los niños, según han puesto de manifiesto dos estudios presentados en la reunión anual del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI).

En concreto, en el primero se analizaron las historias clínicas de 158.422 niños a los que se identificaron 0, 1, 2, 3 o 4 condiciones alérgicas. Las condiciones identificadas fueron eccema, alergia alimentaria, asma y fiebre del heno. Asimismo, tuvieron en cuenta si los niños nacieron por parto vaginal o cesárea y si recibieron sólo lactancia o de forma complementaria.

De esta forma, observaron que el parto vaginal se asoció a una tasa reducida de desarrollo de afecciones alérgicas y que, además, tanto la lactancia materna exclusiva como la lactancia suplementaria se asociaron a un menor desarrollo de alergias.

Por otra parte, en el otro estudio se examinó si existía una asociación entre la forma en la que la madre comió durante el embarazo, el historial de enfermedades alérgicas de la madre y si el niño desarrolló eccema y/o alergia a los alimentos. Para ello, se encuestaron a 1.315 mujeres embarazadas y registraron su dieta durante el embarazo, así como su historial de alergias.

Los hijos de madres con poca diversidad dietética, junto a antecedentes maternos de enfermedades alérgicas, tenían más probabilidades de desarrollar eccema y/o alergia alimentaria. “Las mujeres embarazadas, especialmente aquellas con alergias, deben ser conscientes de que su dieta durante el embarazo puede afectar a las posibilidades de sus hijos de desarrollar eccema y/o alergias alimentarias”, han zanjado los expertos.