Conocer el periodo de incubación de COVID-19 es clave para su contención. Una estimación precisa del periodo de incubación de la infección hace que sea más fácil para los epidemiólogos evaluar la dinámica probable del brote y permite diseñar una cuarentena efectiva y otras medidas de control y contención.

Un estudio, llevado a cabo por el equipo de Justin Lessler, del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública Bloombergd de la Universidad Johns Hopkins, muestra que la estimación del periodo de incubación del coronavirus es de 5,1 días. Es el tiempo medio que transcurre desde la exposición a COVID-19 a la aparición de los síntomas, por lo que el periodo de cuarentena de 14 días podría reducirse.

El estudio que se publica este lunes en Annals of Internal Medicine pone de manifiesto que cerca del 97,5 por ciento de las personas que desarrollan síntomas de infección por COVID-19 lo harán a los 11,5 días siguientes a la exposición. Así, se estima que por cada 10.000 individuos en cuarentena durante 14 días, solo 101 desarrollarían síntomas después de dejar la cuarentena.

Para llegar a esta conclusión, se han analizado 81 casos de China y otros países que se detectaron antes del 24 de febrero, se informaron en los medios e incluyeron fechas probables de exposición y aparición de síntomas. La mayoría de los casos involucrados viajan hacia o desde Wuhan, China, la ciudad en el centro de la epidemia, o la exposición a personas que habían estado en Hubei, la provincia de la que  Wuhan es la capital.

Casos previos

Hay que recordar que este periodo de incubación del COVID-19 está en la misma línea que el SARS-CoV, coronavirus que causó un brote importante en el sur de China y Hong Kong entre 2002 y 2004. Para MERS-CoV, coronavirus que produjo cientos de casos en el Medio Oriente, con una tasa de mortalidad relativamente alta, el periodo de incubación promedio estimado es de 5-7 días.

Los autores del trabajo han publicado una herramienta online que permite a los profesionales de Salud Pública estimar cuántos casos se detectarían y se perderían en diferentes periodos de cuarentena.

¿Qué se ha aprendido?

De las dos epidemias anteriores de coronavirus, SARS y MERS, parece ser que no hemos aprendido mucho, tal y como se pone de manifiesto en un estudio publicado en International Journal of Epidemiology. COVID-19 se ha extendido con mayor rapidez que los anteriores. El número de vuelos de conexión, el momento del brote durante el Nuevo Año chino y el centro de tránsito ferroviario masivo de Wuhan ha permitido que el virus se extienda a toda China y a nivel mundial.

Lo que sí se sabe es que la mortalidad puede ser menor del 1 por ciento en lugar del 2 por ciento, como indican algunos autores. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infeccionas y Alergias de Estados Unidos, así lo expone en un editorial que se publica en The New England Journal of Medicine.

Los autores de dicho editorial sostienen que el brote de COVID-19 es un recordatorio para estar alerta de los patógenos emergentes y reemergentes con alta capacidad infectiva. “Debemos tener una vigilancia constante, un diagnóstico rápido y una investigación sólida para comprender la biología básica de los nuevos organismos y nuestra susceptibilidad a ellos, así como a desarrollar medidas efectivas para contenerlos”, apunta Faucci.