En 2020, más de 44.000 personas serán diagnosticadas en España de cáncer colorrectal. Una vez diagnosticado, su abordaje se centrará en cirugía acompañada de quimioterapia y/o radioterapia externa o intraoperatoria. En este sentido, la experiencia de la Clínica Mayo demuestra que, tanto para el abordaje del cáncer colorrectal primario, como para el carcinoma recurrente avanzado, la aplicación de radioterapia intraoperatoria (RIO) frente a la externa ofrece mejoras evidentes del control local a tres años y de la supervivencia global en ese mismo periodo de tiempo para los pacientes con tumores localmente avanzados.

Pedro Lara, catedrático de Oncología de la Universidad Fernando Pessoa Canarias, director del Instituto Canario de Investigación del Cáncer y director del Departamento de Oncología de Hospitales Universitarios San Roque, asevera que  “administrar la radioterapia en el lecho quirúrgico una vez que el tumor ha sido resecado, supone un grandísimo avance en esta enfermedad, porque podemos administrar el tratamiento en el sitio justo, en el momento justo y a la dosis mas conveniente” sin dañar los órganos sanos adyacentes”.

La radioterapia intraoperatoria (RIO) permite dirigir una dosis única, de alta intensidad al lecho tumoral, protegiendo los órganos y tejidos sanos adyacentes desplazables, no afectados por tumor y sensibles a la radiación. La radiación se realiza en la propia intervención quirúrgica, y el radiofísico hospitalario planifica el tratamiento en base al lugar preciso de aplicación y la dosis exacta a dispensar, información suministrada por el oncólogo radioterápico.

Un planificador de RIO, ‘Radiance’, único a nivel mundial, y desarrollado por el grupo tecnológico español GMV, permite realizar los cálculos a partir de los algoritmos ultraprecisos con los que trabaja, mejorando la precisión de la aplicación de la RIO, y posibilita la visualización simulada del resultado del tratamiento. Además, el especialista puede ajustar los parámetros para conseguir el resultado previsto sin tener que decidir bajo presión durante la operación. Gracias a ‘Radiance’, el oncólogo radioterápico está en disposición de proporcionar un tratamiento personalizado ajustando las dosis de radioterapia precisa para cada paciente, salvaguardando los órganos de riesgo

“La ventaja de estos avanzados sistemas de planificación es doble -apunta Lara-, por un lado, una extrema precisión en la administración del tratamiento, y por otro, la posibilidad de registrar fehacientemente los tratamientos administrados, lo que puede ser de gran utilidad en el futuro”. En opinión de este experto, “poder realizar un tratamiento con intención curativa de un tumor colorrectal recurrente, habitualmente en zonas de difícil acceso a los tratamientos convencionales, es un avance extraordinario para estos enfermos”.

La radioterapia intraoperatoria planificada con ‘Radiance’ permite al especialista tomar las decisiones más adecuadas de forma previa a que el paciente haya sido intervenido; sus características y atributos permiten personalizar el tratamiento óptimo para cada individuo, desarrollando además escenarios predictivos más precisos, evitando así tomar decisiones en escenarios estresantes como el quirófano. Para finalizar, y no por ello menos importante, esta técnica incrementa la tasa de control de la enfermedad en diversas localizaciones tumorales, entre los que se encuentra el cáncer de recto: http://scielo.isciii.es/pdf/onco/v27n6/12.pdf.

 Cifras

En el Día Mundial contra el Cáncer de Colon, que se celebra este martes, los datos indican un notable incremento de la enfermedad. Según cifras aportadas por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y por la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan), en 2020 serán más de 44.200 las personas con cáncer colorrectal de nuevo diagnóstico, o lo que es lo mismo, se producirán de media 850 casos semanales de nuevos diagnósticos.

Entre las causas de dicho incremento destaca el aumento en la esperanza de vida de la población con el consiguiente envejecimiento y cronicidad, los malos hábitos, especialmente por parte de aquellos ciudadanos con factores de riesgo como patologías previas colorrectales (pólipos, enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, diabetes tipo II, etc.) y la predisposición genética.

Para la prevención, son importantes las tareas de “screening” mediante colonoscopia en personas mayores de 50 años (colonoscopia cada 4 años) o de 40 si existe predisposición genética. Pruebas diagnósticas menos invasivas son la colonoscopia virtual, el test genético en sangre, el test de sangre oculta en heces, el cribado celular en heces y otro tipo de determinaciones genéticas.

Un caso particular, y especialmente grave, es el cáncer rectal localmente recurrente, donde los resultados de la radioterapia intraoperatoria, en adicción a la resección quirúrgica, comparados con aquellos en los que se realiza cirugía y radioterapia externa, muestran una supervivencia de 3 a 5 años.