El porcentaje de vacunados con AstraZeneca que desarrolla una trombosis es del 0,00034%. Así lo ha indicado la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), que ha recordado que las vacunas contra la COVID-19 “son seguras y eficaces”. El Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de esta sociedad científica ha elaborado un documento sobre la vacuna de AstraZeneca.

El organismo que analiza las reacciones adversas a medicamentos, EudraVigilance, ha recibido notificaciones de 62 casos de trombosis del seno venoso cerebral y 24 casos de trombosis de venas esplácnicas, de alrededor de 25 millones de personas vacunadas con Vaxzevria en la Unión Europea y el Reino Unido.

El Grupo de Trabajo sobre Vacunaciones de la SEE ha explicado que estas reacciones adversas se producen “por una respuesta inmunitaria frente a plaquetas que provoca trombocitopenia.

Respecto al perfil de quienes han sufrido este efecto secundario tan poco común, los casos se han dado con mayor frecuencia en mujeres menores de 60 años. Hasta el momento no se han identificado factores de riesgo en pacientes que desarrollan esta reacción adversa.

La COVID-19 causa más trombos

“El riesgo de sufrir un trombo es mayor por la COVID-19 que por las vacunas”, han indicado los epidemiólogos. En concreto, “hasta un 16,5% de los pacientes con COVID-19 desarrollan tromboembolismo pulmonar”.

Los expertos han defendido que “la detección de los efectos secundarios de las vacunas es exhaustiva”. “Los sistemas de farmacovigilancia se han reforzado a causa de la pandemia”, han añadido.

Leves y poco frecuentes

Todos los fármacos pueden tener efectos secundarios, ha dicho la SEE. En el caso concreto de la vacuna COVID-19 de AstraZeneca, “la inmensa mayoría son leves, poco frecuentes y se producen mayoritariamente tras la primera dosis”. Además, desaparecen unos días después de la inoculación.

 

Los síntomas más habituales son:

  1. Dolor de cabeza.
  2. Cansancio.
  3. Fiebre.
  4. Dolor en las articulaciones.
  5. Náuseas.
  6. Sensibilidad en la zona del pinchazo.