La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR) han firmado un documento de consenso sobre la traqueotomía en pacientes con COVID-19. Todo ello teniendo en cuenta que la traqueotomía ha sido el procedimiento quirúrgico más frecuente durante la pandemia. En concreto, un 15 por ciento de los pacientes ingresados con COVID-19 ha necesitado ventilación mecánica como consecuencia de la insuficiencia respiratoria aguda provocada por esta enfermedad.

Debido a la alta tasa de transmisibilidad de este virus, sobre todo por vía respiratoria y por dispersión de gotas, la traqueotomía constituye un procedimiento de alto riesgo para los profesionales sanitarios. Es por ello que, uno de los objetivos de este documento, es establecer las principales recomendaciones de este procedimiento en situaciones tan poco habituales como las que hemos vivido durante la pandemia por la COVID-19.

Recomendaciones concretas

La recomendación actual de las tres sociedades es realizar la traqueotomía en pacientes con PCR positiva para COVID-19 a partir del 14 día de intubación orotraqueal, considerándose realizar de forma precoz sólo en aquellos pacientes estables con bajos requerimientos de oxígeno, en los que se prevea ventilación mecánica prolongada por otros motivos. Podría considerarse la traqueotomía precoz para optimizar los recursos de intensivos.

Cabe tener en cuenta que, aunque la traqueostomía percutánea suele ser un procedimiento habitual en los pacientes de UCI, la situación de saturación y alta carga de trabajo obligó a muchos hospitales a optar por equipos quirúrgicos multidisciplinares, con especialistas que no estaban tan acostumbrados al mismo.

Es por ello que entre las medidas específicas a adoptar, se recomienda en todos los casos, antes del abordaje traqueal, “una correcta preparación del paciente, estableciendo una adecuada preoxigenación y una relajación muscular completa, realizando la técnica más indicada en función de la situación clínica y los protocolos establecidos en el centro”, como aclara Mª Villalonga, vicepresidenta de la Comisión nacional de Anestesiología y Reanimación, quien considera también necesario “realizar una valoración del riesgo/beneficio en el caso de la utilización de la fibrobroncoscopia y la ecografía, así como de disponer del material adecuado y un equipo experimentado”.