El programa Vivifrail ha ayudado a reducir la fragilidad en las personas mayores que viven en residencias durante el confinamiento. Investigadores de la Universidad de Murcia, la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERFES) han demostrado “el impacto positivo” que tiene este programa individualizado de ejercicio físico multicomponente en personas entre 75 y 100 años durante la primera ola de la pandemia.

Los expertos han señalado que cuatro semanas de entrenamiento han mejorado la forma física de las personas mayores en residencias durante los confinamientos. El 21 por ciento de los participantes ha revertido su fragilidad; además, el 46 por ciento ha recuperado su autonomía.

Las principales conclusiones de este proyecto se han recogido en el artículo ‘Supervised Exercise (Vivifrail) Protects Institutionalized Older Adults Against Severe Functional Decline After 14 Weeks of COVID Confinement’, publicado en JAMDA.

El programa Vivifrail

Mikel Izquierdo, director científico del programa Vivifrail, ha recomendado “introducir programas presenciales de ejercicio en residencias de mayores y centros de cuidado”. “Es una actividad esencial para protegerlos del deterioro funcional severo”. Los resultados del estudio han demostrado “el impacto positivo y protector de las intervenciones en ejercicio agudo en residencias de mayores”, ha dicho.

Por tanto, ha considerado “más que recomendable introducir el programa de ejercicio físico multicomponente Vivifrail en residencias y centros de cuidado. Es una actividad esencial para protegerlos del deterioro funcional severo como consecuencia de condiciones estrictas de confinamiento”.

Este programa multicomponente e individualizado incluye ejercicios para la mejora de la fuerza muscular, la resistencia cardiovascular, el equilibro y la movilidad articular. Está dirigido por educadores físico-deportivos titulados con la supervisión del equipo sanitario de cada centro. Durante cuatro meses, un grupo de 12 personas completó 14 semanas más de entrenamiento y el otro (de 24) lo interrumpió durante ese plazo por el confinamiento.

En cada uno de estos tres periodos (inicio, tras 4 semanas y tras 18 semanas) los 36 participantes completaron una serie de tests de capacidad funcional, con pruebas de equilibrio, fuerza, agilidad y velocidad de marcha.