Entre un 10 y un 15% de la población adulta padece enfermedad renal crónica (ERC). A su vez, uno de cada cinco de esos pacientes presenta anemia. Se trata de una complicación que empeora a medida que aumenta el deterioro de la función renal. Y que, además, está muy asociada con una disminución de la calidad de vida y de la aparición de trastornos emocionales.

Con todo, a día de hoy este problema está infradiagnosticado por la falta de visibilidad y concienciación tanto a nivel sanitario y social. Y, por tanto, infratratado. Además, hay una falta de coordinación y continuidad asistencial. Así que, para revertir esta situación, Astellas Pharma ha impulsado el ‘Proyecto TEIDE: Diseño y mejora del proceso asistencial del paciente con anemia asociada a la ERC tras la situación de pandemia’.

El proyecto cuenta con el aval de siete sociedades: la Sociedad Española de Calidad Asistencia (SECA), la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC), la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN) y la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.). También de la Federación Nacional de Asociaciones de Pacientes, ALCER.

"La anemia, además del efecto devastador que tiene por el cansancio, algo que los pacientes definen como que ‘les falta la vida’, también condiciona", ha asegurado Patricia de Sequera, presidenta de la S.E.N, durante la presentación del proyecto. De hecho, hay estudios que la asocian un mayor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, e incluso, mortalidad.

Mejoras desde cuatro prismas 

"Como punto de partida, y tras un análisis de la situación, hemos detectado una serie de necesidades. También de oportunidades de mejora de la anemia desde cuatro prismas: la gestión, la clínica, la humanización y lo económico", ha proseguido De Sequera.

Por ejemplo, la presidente de la S.E.N ha apuntado en el plano de la gestión el infradiagnóstico de este problema. También la falta de visibilidad y conocimiento tanto a nivel sanitario como social de la anemia, lo que lleva a un infratratamiento.

En el aspecto clínico, ha apuntado a la "necesidad de incluir la anemia asociada a la enfermedad renal crónica como criterio de derivación". También desde el ámbito humanístico, ha señalado que hay que "valorar más y mejor la calidad de vida de los pacientes". "Tenemos que darles formación, que ellos decidan y elijan el tratamiento más adecuado para la anemia", así como "promocionar técnicas de diálisis domiciliaria".

Mejorar todo esto tendrá una implicación económica, ya que "si no se trata, aumentarán los ingresos, la asistencia sanitaria y las incapacidades o bajas laborales".

Diez líneas de actuación

En concreto, el proyecto tiene 10 líneas de actuación prioritaria. José María Portolés, coordinador nacional del grupo de trabajo de anemia de la SEN, las ha ido desgranando. Buscan la mejora del proceso asistencial del paciente con anemia asociada a ERC.

Por ejemplo, la primera de ellas es reforzar la visibilidad de la anemia como una complicación y un factor determinante de esta enfermedad en la sociedad, los pacientes y los profesionales sanitarios.

Asimismo, se recogen la disposición de los recursos necesarios para favorecer el seguimiento compartido del paciente entre los profesionales sanitarios; la promoción de la atención sanitaria a distancia con tecnologías de información y comunicación, y la indicación de alternativas terapéuticas de manejo domiciliario; la necesidad de definir y medir indicadores de calidad y resultados en salud; o el refuerzo de la información y formación al paciente sobre la anemia asociada a la ERC, entre otras.

El proyecto recoge un total de 37 acciones específicas y una propuesta de 18 indicadores "que permitirán valorar en un futuro la correcta implantación de este recorrido asistencial".

Buscan que el paciente se sienta mejor 

"Todo esto tiene que llevarse a la práctica real, para que los pacientes con enfermedad renal crónica, al cabo de un tiempo, nos digan que están mejor que antes", ha añadido Portolés. La idea es que se implemente en cada uno de los servicios regionales de salud y en las distintas áreas sanitarias.

"Es abordable, asequible y viable a corto plazo", ha asegurado  Juan Carlos Julián, director general de ALCER, quien ha recalcado la importancia que tiene saber qué sienten los pacientes y qué repercusión tiene la enfermedad en su vida. Porque muchos de ellos padecen problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o estrés. Definir "cómo la anemia está repercutiendo a nivel humano" también tiene repercusiones a nivel social y económico.

Por último, la directora de Government Affairs & Market Access en Astellas Pharma, Asunción Somoza, ha manifestado que esta iniciativa refleja el compromiso de la compañía para dar una respuesta a las necesidades que tienen los pacientes y los profesionales sanitarios en los distintos ámbitos relacionados con la enfermedad.