El grupo parlamentario socialista, mediante una proposición no de ley en el Congreso, insta al gobierno a realizar una serie de actuaciones para promover el consumo de agua frente a las bebidas azucaradas, como medida para combatir la obesidad.

Además de “impulsar campañas de sensibilización sobre los riesgos del consumo excesivo de refrescos en la infancia y la adolescencia”, la exigencia de que “junto a todas las máquinas expendedoras de bebidas azucaradas con grifo de libre dispensación, pueda sumistrarse también agua en las mismas condiciones”. Asimismo, “promover que los establecimientos de hostelería y restauración ofrezcan a sus clientes la posibilidad de consumir agua de grifo de forma gratuita y complementaria a la oferta del propio establecimiento”, contempla la iniciativa.

Además, el PSOE pide que se favorezca el acceso al agua “mediante la implantación de fuentes de agua potable en los espacios y edificios públicos, así como en las zonas de ocio, deporte y recreativas, adecuadamente señalizadas.

Finalmente, “que en los acontecimientos organizados o patrocinados por las administraciones públicas se implanten alternativas a la venta y distribución de bebidas envasadas y de vasos de un solo uso y, en todo caso, se garantice el acceso a agua no envasada o en botellas reutilizables”.

España, segundo país de Europa con más obesidad

España es el segundo país de Europa con más personas obesas, y el 27,8 por ciento de los menores presenta algún problema de sobrepeso. Los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan al consumo de bebidas azucaradas como uno de los factores más influyentes en el incremento del sobrepeso y la obesidad. Además, su consumo en exceso favorece enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la enfermedad coronaria.

“La nueva tendencia de algunos restaurantes de comida rápida en las que existen grifos de refrescos de libre dispensación en los que se puede beber la cantidad de refresco que se quiera, excluyendo el agua, incentiva el exceso en el consumo de bebidas azucaradas. Y son los menores y adolescencias quienes más consumen estas bebidas, siendo ellos precisamente los más propensos a los efectos nocivos de su consumo excesivo. Además, al excluirse el agua, se traslada un mensaje perverso al consumidor, que percibe como una penalización el consumo de agua y como un premio el consumo de bebidas azucaradas”, se denuncia en la iniciativa.