La vitamina D es una parte fundamental de una dieta saludable. Un nuevo estudio sugiere que también puede desempeñar un papel en el grado de dolor postoperatorio que experimentan las mujeres posmenopáusicas después de someterse a un reemplazo total de rodilla, según publican en línea sus autores en ‘Menopause’, la revista de la Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés).

La carencia de vitamina D es un problema importante en todo el mundo. Se calcula que el 60% de los adultos tienen niveles insuficientes de esta vitamina que fortalece los huesos. La deficiencia de estrógenos en las mujeres perimenopáusicas se ha asociado a la disminución de los niveles de vitamina D. También se ha demostrado que un estilo de vida sedentario y la falta de exposición al sol contribuyen a la deficiencia de vitamina D en las mujeres perimenopáusicas.

Estudios anteriores han tratado de identificar los factores que intervienen en la determinación de la cantidad de dolor que sienten las mujeres después de someterse a una operación de sustitución de rodilla.

Entre otros factores, estos estudios señalaron que el estado posmenopáusico y los niveles bajos de estrógenos se asocian a la pintura de las articulaciones principalmente en mujeres de 50 a 59 años.

Deficiencia de vitamina D está asociada al desarrollo de la artrosis

Este nuevo estudio sugiere una relación entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de dolor postoperatorio. Identificó la deficiencia de vitamina D, el tabaquismo y un índice de masa corporal (IMC) elevado como factores de riesgo independientes para el dolor de moderado a severo después de la cirugía de reemplazo de rodilla.

La nueva investigación descubrió además que había una alta prevalencia (67,3%) de deficiencia de vitamina D en mujeres posmenopáusicas a las que se les había programado una sustitución total de rodilla.

Los resultados de este estudio están en consonancia con otros anteriores que sugerían que la deficiencia de vitamina D está asociada al desarrollo de la artrosis, así como a calambres musculares, dolor de huesos, dificultad para caminar, disminución de la densidad mineral ósea y fracturas.

"Este estudio descubrió que el índice de masa corporal elevado, el tabaquismo y la deficiencia de vitamina D eran factores de riesgo independientes para el dolor postoperatorio de moderado a severo después del reemplazo de rodilla en mujeres posmenopáusicas.