El registro de pacientes y la incorporación con criterios de equidad y calidad de los nuevos biomarcadores en los hospitales son algunos de los retos de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud destacados por Ruth Vera, presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en el marco del coloquio ‘Manejo del paciente oncológico’, organizado por la revista EL MÉDICO, en colaboración con Boehringer Ingelheim. En el encuentro, también han participado Lola Salas, responsable del Plan Oncológico de la Comunidad Valenciana; Cristina Grávalos, coordinadora de la Oficina Regional de Coordinación Oncológica y del Plan Integral frente al Cáncer 2017-2020 de la Comunidad de Madrid, y Nekane Murga, directora general de Planificación y Evaluación de la Consejería de Salud del País Vasco y responsable del plan vasco de Oncología.

Ruth Vera ha explicado que empezamos con los biomarcadores y ahora nos estamos planteando que tenemos que hacer la secuenciación en distintos tumores, como en el cáncer de pulmón. El coste de las técnicas de secuenciación es cada vez menor, “el problema y la dificultad está en su interpretación. “La Medicina personalizada de precisión va más allá, no se trata solo de poner un tratamiento a una persona con determinada mutación, sino que debemos integrar todos los datos clínicos, antecedentes, comorbilidades, polimedicación, preferencias del paciente, etc. En este punto entramos también en otro reto que es el ámbito de protección de datos y de la bioética”.

“Los criterios deben estar bien definidos, por eso somos tan partidarios de crear una Estrategia Nacional de Medicina de Precisión en Cáncer para evitar diferencias, inequidades. Defendemos que a nivel del Ministerio se haga y que cuente con diferentes visiones. Con el punto de vista clínico, genético, bioético, administrativo, informático, etc.”, incide Ruth Vera.

La presidenta de SEOM ha recordado que España dispone de una red de registros poblacionales de cáncer que no recogen los datos de estos biomarcadores, “y deberíamos incorporarlos para conocer datos como la supervivencia. Es uno de los retos pendientes”.

Implicación de los clínicos

Para Nekane Murga, “la Medicina personalizada es una oportunidad para los pacientes y un reto para los profesionales, tanto clínicos como gestores”. Los clínicos, en su opinión, también deben estar implicados en la gestión de los recursos, “y ya participan en comisiones de evaluación e incorporación de nuevos medicamentos y en comisiones para valorar adquisición de tecnología. Además, intervienen en los protocolos para unificar la variabilidad clínica con la prescripción sistemática por ordenador según patologías. En definitiva, la Medicina personalizada supone más formación para los profesionales y trabajar más en equipo”.

Según ha avanzado la directora de Planificación y Evaluación del País Vasco, “por ahora esta Medicina personalizada está muy dirigida al microcítico de pulmón en no fumadores y mujeres, al cáncer de colon y en el de mama. Es previsible que en los próximos 3-5 años tengamos nuevas dianas terapéuticas”. Pero, según señalaba en el encuentro, la Medicina personalizada no es solo analizar unos biomarcadores, “sino tener en cuenta la respuesta a ese tratamiento que estamos planteando en aspectos como el tamaño del tumor, la supervivencia, calidad de vida y las expectativas del paciente. La Onco-geriatría y los Cuidados Paliativos han mejorado mucho la atención al paciente con cáncer”.

Coordinación para evitar duplicidades

En su intervención, Lola Salas ha destacado que “los marcadores de los que hay evidencia científica se están utilizando en la práctica clínica”, algo en lo que han coincidido el resto de participantes. “El reto es dar un paso más de forma coordinada para no repetir trabajo entre unos y otros, sino incorporar las novedades en marcadores de una forma normalizada cuando esté clara su utilidad clínica, coste-efectividad en el sistema, etc. Debería de haber mecanismos que pudiéramos compartir”. En su opinión, se trata de aunar esfuerzos a la hora de constatar la evidencia. “Después, cada comunidad autónoma tendrá que determinar cómo entra en la organización”.

“De hecho, están llamando a la puerta marcadores que todavía no tienen suficiente evidencia, y debemos plantearnos cómo les damos entrada en el sistema con criterios de equidad, calidad y eficiencia”, ha indicado la responsable del Plan Oncológico de la Comunidad Valenciana.

En la misma línea, Cristina Grávalos ha señalado que “se debe potenciar la colaboración entre las comunidades autónomas que, en la mayoría de las ocasiones, están desarrollando actuaciones similares contra esta enfermedad en sus planes estratégicos”. “En cuanto a la Medicina de Precisión, en los últimos años se han producido importantes avances científicos en el desarrollo de biomarcadores y fármacos dirigidos contra dianas moleculares que han contribuido a una mayor supervivencia de los pacientes. Sin embargo, la investigación es  clave para que la Medicina de Precisión sea una realidad en todos los tumores”.

Sobre la mesa se ponía el hecho de que en los últimos años el tratamiento del cáncer ha sufrido un cambio de paradigma con un aumento considerable del uso de las terapias dirigidas, que han proporcionado un aumento en la supervivencia de los pacientes y en su calidad de vida. Así, el descubrimiento de nuevas dianas terapéuticas ha proporcionado fármacos más personalizados y eficaces; y esto ha hecho que el número de tratamientos y líneas de tratamiento se haya incrementado mucho, dando lugar a terapias nuevas y costosas para el sistema sanitario. Por ello, se ha puesto de manifiesto la importancia de la selección de pacientes en función de criterios de eficacia como algo indispensable para la eficiencia, una selección indispensable aunque no exenta de dificultades organizativas. Por ello, se ha abogado también por un cambio de mentalidad y de estructuras.