España no se había enfrentado claramente al reto de la cronicidad. Se había debatido mucho, se habían puesto en marcha algunas estrategias y se habían conseguido apuntalar algunos parches. Pero no se había producido el cambio estructural que necesitaba el sistema. Y una vez más llega tarde. Llega tarde, porque la pandemia no solo ha puesto en evidencia la falta de recursos humanos y materiales en la Sanidad española. También que la misma no estaba adaptada a las necesidades reales de los pacientes. Este ha sido uno de los temas que ha centrado el 42 Congreso Nacional de Semergen.

En concreto, se ha abordado el futuro de la iniciativa Cronicidad: Horizonte 2025. Una estrategia que involucra a todos los actores del sector sanitario, con el objetivo de concienciar a la ciudadanía del reto de la cronicidad. Pero en realidad, los retos a abordar siguen siendo demasiados.

Tal y como exponía Julio Zarco, expresidente de Semergen, abordar la cronicidad sigue precisando de un verdadero liderazgo, que pasa por un mayor profesionalismo. De esta forma, salir de este problema depende de la voluntad política para dar un mayor protagonismo a los expertos, que no son sino los propios pacientes y los profesionales.

Áreas a abordar en el reto de la cronicidad

A este reto, Rafael Manuel Micó Pérez, vicepresidente de Semergen, sumaba una serie de áreas pendientes. La primera de ellas sería la falta de una verdadera continuidad asistencial. “Es necesario tener un médico de familia referente”. El problema es que la situación actual lleva a contratos con una alta temporalidad, que provocan cambios constantes en los puestos, y que hacen imposible seguir la trayectoria del paciente. “Esa precariedad hace que se pierda esa relación con tanto intercambio”.

Otra de las cuestiones clave sería la adaptación a las nuevas tecnologías, que en Atención Primaria solo se han traducido a la atención telefónica. “Hay otras tecnologías, como poder enviar fotografías, ver el fondo de ojo, una lesión dermatológica, etc. Eso tiene que llegar”. Pero la realidad es que en Atención Primaria, para ser más resolutiva, sigue precisando de una mayor financiación para tener tecnologías que lo permitan.

Igualmente, sería importante potenciar la promoción y la prevención de la salud, para mejorar el autocuidado. Aunque el experto no olvidaba otra de las claves del reto de la cronicidad: entender que necesita un abordaje sociosanitario. “La coordinación socio sanitaria ha fracaso estrepitosamente en este país. Tenemos el modelo nórdico para mirar que está bien hecho. Hay que asumir los errores”.

Así, el experto concluía que “llegar a casa de cada paciente es lo más difícil, pero va a ser el futuro. Tenemos los mejores hospitales del mundo, pero fallamos en esto. Habrá que mirar donde lo hacen mejor que nosotros. Y si la proporción de profesionales de especializada y Primaria es de 50 /50 y aquí estamos en 70/30, es que algo no estamos haciendo bien”.

El empeoramiento de los pacientes tras la COVID-19

Luz Campello, representante del Consejo General del Trabajo Social, aportaba la perspectiva sociosanitaria. “El contexto COVID solo ha agravado un problema que ya existía. El problema de la cronicidad no está bien abordado aún”. De esta forma, abogaba por “darnos el espacio y la autonomía a trabajo social, para encargarle el liderazgo para llevar a cabo esa coordinación”. En este sentido, recordaba un área pendiente, como es “la atención al final de la vida”. Especialmente la falta de mayor formación e información a este respecto. “Las personas llegan a un servicio de urgencias con 80 años, con las mismas demandas que si tuvieran 50”.

Si bien esta era la visión de los profesionales, por otra parte, está la realidad que perciben los pacientes. A este respecto, aportaba su visión Antonio Manfredi, periodista y representante del Foro Español de Pacientes (FEP). “Si el centro es el paciente, los recursos tiene que estar cerca del paciente”. Por ello insistía en la importancia de acercar los recursos de las grandes ciudades hospitalarias, “ya que ahora las nuevas tecnologías lo permiten”.

Por último, Manfredi atestiguaba que “no es cierto que los pacientes crónicos estemos siendo tratados igual durante la pandemia. Ahora con suerte obtienes una cita telefónica, la COVID lo ha fagocitado todo”. Todo ello no hace sino empeorar la salud de un paciente crónico, que se siente más solo que antes. Todo ello sumado al temor de saber que además es un paciente de riesgo ante el coronavirus.