“Los hospitales no pueden permitirse volver a paralizar el resto de servicios ante un nuevo aumento de casos por la COVID-19”, esta es la idea que Ricard Ferrer, presidente de la a Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), ha expuesto en el seminario sobre ‘Organización de las UCI ante la pandemia por la COVID-19’ celebrado esta semana. En el mismo, los intensivistas han defendido que, en el caso de posibles rebrotes de la infección, se deberá convivir con la hospitalización de pacientes con otro tipo de patologías y las UCI deberán ajustarse a sus espacios naturales. De esta forma, los intensivistas apuestan por “el reto de los dos circuitos” para que pacientes con y sin infección por la COVID-19 sean atendidos de forma separada en las UCI.

A este respecto, Pedro Rascado, coordinador del Plan de Contingencia de la SEMICYUC ante la COVID-19, anunció durante el webinar que ya se trabaja en un nuevo Plan que permita avanzar protocolos de actuación para la desescalada, que en las UCI será más lenta por la naturaleza de los pacientes críticos. “Aunque el primer Plan ya contempló la fase actual, debemos seguir vigilantes y reevaluar todo lo que se ha hecho”

Capacidad para afrontar rebrotes

“A pesar de que se había trabajado en planes de crisis, estos solo se habían desarrollado teóricamente. Ahora estamos mucho más preparados para afrontar los rebrotes”, ha defendido María Cruz Martín, presidenta de la Fed. Panamericana e Ibérica de Medicina Crítica y Terapia Intensiva (FEPIMCTI). Su apuesta es un esquema de seis fases: preparar el plan de contingencia, conservar los recursos, sustituir lo que ya no se tiene, adaptarse al equipamiento alternativo, reutilizar lo que se pueda y reubicar recursos y profesionales, si fuera necesario.

En caso de necesidad de ampliación, los intensivistas consideran preferible que se creen instalaciones anexas a los hospitales, como ha ocurrido en el Hospital La Fe de Valencia. “Si se optase por fórmulas como la del Hospital de IFEMA, aunque son factibles a corto plazo, deben seguirse modelos específicos de gestión que permitan la deslocalización de los especialistas”, añadía Alberto Hernández, uno de los intensivistas que participó del hospital de campaña madrileño y miembro de la Junta Directiva de la SEMICYUC.

“El reto de las UCI frente a nuevos rebrotes es la creación de un sistema organizativo que atienda separadamente a los pacientes infectados por la COVID-19 de los que no, así como a los pendientes de diagnóstico”, insistió por su parte Ferrer. “Coordinarse antes y mejor es la única forma de salir ordenadamente de la crisis sanitaria y no prolongarla todo el verano”, concluía el experto.