Las recomendaciones para los pacientes con dislipemias se basan fundamentalmente en tomar la medicación, dieta y ejercicio. Son las pautas principales para el buen control de las dislipemias, aunque al tratarse de una patología no dolorosa la adherencia el tratamiento no siempre se cumplimenta de forma correcta. Hay un grupo de pacientes muy respondedores a todas las prescripciones y recomendaciones del médico y de la enfermera, que toman su medicación correctamente y realizan cambios de hábitos de vida. Las nuevas Guías Europeas de Cardiología son muy estrictas en este sentido y es importante aproximarse o conseguir en el máximo número de pacientes los objetivos para tratar de forma individualizada todos los factores de riesgo.

En el caso de los pacientes que llegan al especialista,  la gran mayoría ya tiene el tratamiento instaurado de su médico de Primaria, pero está claro que el LDL cuanto más bajo mejor. Aunque es cierto que algunos de los pacientes de alto riesgo deberán utilizar el recurso de los PCSK9. Para el resto de los pacientes, la opción de tratarlos se basa en una estatina de alta potencia combinada con ezetimibe.

En cuanto a la dieta es importante recordar que deben tomar verduras y legumbres, reducir al mínimo el consumo de carnes rojas, huevos, mantequilla, nata, quesos grasos, embutidos… También, se debe evitar la bollería, fritos y precocinados y consumir aceite de oliva.

Recomendaciones dietéticas

Entre las recomendaciones dietéticas también está reducir la ingesta de hidratos de carbono, sal y azúcar; optar por las carnes blancas (pollo, pavo) y pescado, especialmente el pescado azul.

A la hora de hablar de ejercicio, es recomendable hacer aeróbico al menos tres veces por semana (correr, andar) que, junto con la dieta, ayuda a mejorar los niveles de colesterol y reducir peso. También, hay que reducir o evitar el consumo de alcohol y refrescos por su alto contenido de azúcar y el tabaco.

En este contexto, hay que destacar que desde hace ya unos años las cifras de colesterol se interpretan en función de la estratificación del riesgo cardiovascular.

Prevención

Los pacientes que requieren tratamiento farmacológico son los que están en prevención primaria y secundaria. Alcanzar objetivos de dislipemia en este tipo de pacientes es fundamental y para una correcta adherencia al tratamiento es imprescindible que el paciente tolere bien la medicación.

En prevención secundaria, la pauta son las estatinas y si no se alcanzan las cifras objetivo se asocia ezetimibe para conseguir una mayor reducción de LDL.

En prevención primaria, se trabaja con pacientes con hipercolesterolemia familiar, diabéticos, pacientes con varios factores de riesgo cardiovascular, como son HTA, tabaco, obesidad abdominal y diabetes.

En cuanto al tratamiento, se utilizan las estatinas y si no se alcanzan las cifras objetivo, se asocia ezetimibe o fibrato en los casos de dislipemia mixta o dislipemia aterogénica.

Según las guías de la ESC de 2019, cada vez las cifras objetivo de cLDL son más ambiciosas: >70 mg/dl en prevención secundaria y entre 70 mg/dl y 100 mg/dl en pacientes de alto riesgo.

Clasificación

Las hiperlipidemias se dividen en mixtas y familiares. Las primeras corresponden a los pacientes con alteración lipídica y lipoproteica que tienen un alto riesgo cardiovascular y con presencia de hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia. El caso de los hipercolesterolemias familiares son de tipo hereditario y debuta a edades tempranas, y cursan colesteroles muy altos. En el caso de los cardiólogos es importante tratar al paciente con estatina de alta potencia, ya que al haber tenido un evento se debe realizar prevención secundaria, aunque es igual de importante tratar al paciente con hipercolesterolemia familiar para realizar una buena prevención primaria.

Tiene mayor prevalencia la mixta y en estos casos se suele añadir otros factores que aumentan el riesgo cardiovascular como son la obesidad, perímetros abdominales por encima de 102 cm, y síndrome metabólico en pacientes con mas de 40 años. Todos estos pacientes deben estar tratados con estatinas para el buen control de su perfil lipídico, excepto en el paciente anciano de más de 70 años, que en el último congreso de Cardiología europeo se recomendó no considerar unos objetivos de LDL tan estrictos en estos pacientes.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Antonio Ricardo León Sánchez, Jacinto Javier Ros García, Olga Beatriz Canelas Galán y Concepción Navarro Hernández, de Murcia; las médicos de Atención Primaria María Antonia Auladell, Helena Hernández Boluda, Raquel Tienda, Maite Vidal, los cardiólogos Cristóbal Navas Navas, Silvia Serrano, Nuria Farre y Berta Ferreiro, y los internistas Cristina Saval y Luis Fornes Palomar, de Barcelona; los médicos de Familia María Dolores Deltell Sarrio, Tomás Gómez Bonillo, Lidia Quinteros Quiñonez, Julián García Sáez y Antonio José García Ruiz, del Centro de Salud Puerto Lumbreras, y José Mª Gámez, Antonio Gutiérrez Fernández, José Francisco Palmer Simo, Marina Ibeth Grueso Wallis, Antonia Moreno González y Manuel Valdés Recarey, de Palma de Mallorca.