La prevalencia de diabetes e insuficiencia cardíaca está aumentando, hasta el punto de que la primera patología se asocia con un mayor riesgo a la segunda. Ante esta situación, un grupo de investigadores se planteó si los problemas cardíacos afectan por igual a mujeres y hombres con diabetes, para lo que establecieron como punto de partida que no existen diferencias por sexo. Pero los resultados finales han desmentido esta hipótesis inicial y han despejado las dudas: “El exceso de riesgo de insuficiencia cardíaca asociado con diabetes es significativamente mayor en mujeres que en hombres”.

Así lo apunta este estudio que, publicado en la revista Diabetologia, establece que “tanto la diabetes tipo 1 como la tipo 2 son un factor de riesgo más fuerte de insuficiencia cardíaca en mujeres que en hombres”. Las diferencias además son sustanciales, y es que “la diabetes tipo 1 se asoció con un exceso de riesgo de insuficiencia cardíaca un 47 % mayor en las mujeres en comparación con los hombres, y la diabetes tipo 2 se asoció con un riesgo un 9 % mayor en las mujeres que en los hombres”.

Los resultados se obtuvieron tras una búsqueda sistemática en PubMed de estudios de cohortes basados ​​en la población publicados entre enero de 1966 y noviembre de 2018. En total se incluyeron datos de 47 cohortes, con más de 12 millones de pacientes y más de 253.000 eventos de insuficiencia cardíaca.

Los autores recuerdan en su trabajo que la diabetes está asociada con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, además de aumentar las posibilidades de muerte prematura. La insuficiencia cardíaca es también el segundo tipo de enfermedad cardiovascular más común en personas con diabetes tipo 2, superando incluso al infarto de miocardio o al accidente cerebrovascular. “Se espera que el número de personas con insuficiencia cardíaca aumente continuamente en el futuro y, por lo tanto, la prevención y el tratamiento eficaces y tempranos de la insuficiencia cardíaca son cruciales”, apunta el estudio.

Los investigadores subrayan que hay varias explicaciones potenciales de este mayor riesgo de insuficiencia cardíaca asociado con diabetes en mujeres en comparación con los hombres. Así, en primer lugar, apuntan a que estas diferencias podrían deberse a que existe un mayor riesgo de cardiopatía coronaria conferida por la diabetes en mujeres, porque  esta patología es una causa importante de insuficiencia cardíaca en personas con diabetes tipo 2. “Nuestros metaanálisis anteriores a gran escala mostraron que la diabetes confería un 44 % más de riesgo de enfermedad cardíaca coronaria incidente en mujeres que en hombres”, lo que en parte podría atribuirse a que “históricamente las mujeres con diabetes han tenido un control glucémico más pobre que los hombres”.

El tratamiento insuficiente para las mujeres diabéticas también podría contribuir al desarrollo de la miocardiopatía diabética, una forma de disfunción cardíaca que ocurre independientemente de la cardiopatía coronaria y la hipertensión. Esto, a su vez, podría conducir a una asociación más fuerte de diabetes con insuficiencia cardíaca en mujeres que en hombres.

El estudio apunta asimismo que la exposición prolongada a la hiperglucemia durante el estado prediabético también puede tener su impacto, ya que se ha constatado que las mujeres tienen dos años más de prediabetes que los hombres. Por último, “también es posible que las diferencias de sexo en otros perfiles de factores de riesgo cardiovascular expliquen el mayor exceso de riesgo de insuficiencia cardíaca asociado con diabetes en las mujeres en comparación con los hombres”. En esta línea, los deterioros en los principales niveles de factores de riesgo cardiovascular en pacientes con diabetes en comparación con aquellos sin diabetes son mayores en mujeres que en hombres.

Los resultados también arrojan que el exceso de riesgo de insuficiencia cardíaca asociado con diabetes es mayor en la de tipo 1 que en la de tipo 2. “La razón no está clara, pero puede explicarse en parte por las diferencias de sexo en la asociación entre diabetes y cardiopatía coronaria”, indican los autores, que inciden por ello en la importancia tanto de la prevención intensiva como de “un enfoque específico de sexo tanto en la investigación como en la práctica clínica en este campo”.