¿Cuál es la relación directa entre insuficiencia renal aguda (IRA) y enfermedad renal crónica (ERC) en diabéticos? Y si existe correlación, ¿qué medidas hay que tomar para evitar, o al menos minimizar, esta conexión? A estas preguntas ha tratado de dar respuesta una investigación cuyos resultados “demuestran que actualmente se subestima el riesgo de IRA y los resultados adversos asociados” entre la población diabética.

El trabajo, publicado en Journal of the American Society of Nephrology, parte del hecho de que “la comprensión de la interacción entre insuficiencia renal aguda y enfermedad renal crónica en personas con diabetes tipo 2, y cómo se compara con la interacción entre IRA y ERC en la población no diabética, es limitada”. Frente a esta realidad, la conclusión a la que se llega es que “las tasas de IRA son significativamente más altas entre los pacientes con diabetes en comparación con los que no la padecen”, una circunstancia que también es aplicable “para las personas sin ERC preexistente”.

Para este estudio de cohorte retrospectivo de 16.700 participantes, con o sin diabetes tipo 2, los autores desarrollaron un algoritmo para identificar episodios de IRA a partir de los datos de las pruebas de creatinina sérica. Gracias a ello, “hemos cuantificado el riesgo de IRA en pacientes con diabetes y su relación como precursor y consecuencia de la ERC”.

Un campo poco conocido

Pese a ello, admiten que queda mucho camino por recorrer, y es que “existen pocos estudios observacionales que evalúen el riesgo de insuficiencia renal aguda en personas con diabetes tipo 2, y aún menos que investiguen simultáneamente la IRA y la ERC en esta población”. A su juicio, “esto limita la comprensión de la interacción entre IRA y ERC en personas con diabetes tipo 2 en comparación con la población no diabética”.

Por ello, los autores señalan que “se requiere más trabajo para evaluar la patogénesis de la insuficiencia renal aguda y los factores de riesgo asociados con el aumento de la tasa de IRA en pacientes con diabetes, como el uso de medicamentos”. Esto permitiría el desarrollo y la implementación de intervenciones que prevengan la aparición de IRA y reduzcan la disminución de la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), mejorando así los resultados del paciente.

Para esta investigación, las personas con y sin diabetes tipo 2 fueron emparejadas por edad, sexo y práctica general. La cohorte de 16.700 participantes (9.417 con diabetes tipo 2 y 7.283 controles sin diabetes) fue analizada durante una media de 8,2 años, y se comprobó que “aquellos con diabetes tenían más probabilidades de desarrollar IRA que los controles”, un 48,6% frente a un 17,2%, respectivamente, y tener ERC preexistente o ERC que se desarrolló durante el seguimiento (46,3% frente a 17,2%, respectivamente).

Cinco veces más

En ausencia de enfermedad renal crónica, la tasa de insuficiencia renal aguda entre las personas con diabetes fue casi cinco veces mayor que la de los controles (121,5 frente a 24,6 por 1.000 personas-año). Entre los participantes con ERC, la tasa de IRA en personas con diabetes fue más del doble que la de los controles: 384,8 frente a 180,0 por 1.000 personas-año después de la fecha de diagnóstico de la ERC, y 109,3 frente a 47,4 por 1.000 personas-años antes del inicio de la ERC en los que la desarrollaron después del inicio del estudio.

Los investigadores también señalan que la disminución de la pendiente de la TFGe antes de los episodios de IRA fue más pronunciada en las personas con diabetes que en los controles. Asimismo, después de los episodios de IRA “la disminución de la pendiente de la TFGe se hizo más pronunciada en las personas sin diabetes, pero no entre las personas con diabetes y ERC preexistente”.

En conclusión, los pacientes con diabetes tienen tasas significativamente más altas de IRA en comparación con los pacientes sin diabetes, una afirmación igualmente válida para las personas con ERC preexistente.

Los autores recuerdan que sus hallazgos están en sintonía con la realidad de que la diabetes tipo 2 es una de las principales causas de tanto la enfermedad renal crónica como terminal en todo el mundo, y que una gran proporción de pacientes que desarrollan ERC experimentan episodios previos de IRA. En este sentido, existe evidencia que sugiere que la función renal no se recupera completamente después del evento de IRA, a lo que hay que sumar que la ERC es un factor de riesgo bien conocido de IRA. “Estudios recientes sugieren que existe una superposición considerable entre la fisiopatología subyacente a las dos enfermedades”, pese a lo cual “es probable que la relación sea compleja y no se comprenda bien”.