El Estudio sobre el uso de la factura electrónica en España 2017-2018, elaborado por SERES, advierte que su uso en el ámbito sanitario “sigue siendo una asignatura pendiente”.Este informe señala que gracias la implantación de la factura electrónica, las empresas españolas se ahorraron en 2018 algo más de 900 millones de euros en la gestión de las facturas recibidas y 511 millones de euros en la gestión de las facturas emitidas.

También evitaron 662.145 horas en la tramitación de las facturas recibidas y 106.963 horas en las emitidas, además de reducir “de manera significativa” el impacto medioambiental derivado de la eliminación del uso de papel.

Pese a ello, este informe señala que la factura electrónica sanitaria solo representa el 1 por ciento del total en España. En concreto, el sector de salud representa el 0,36 por ciento de las empresas emisoras de facturas electrónicas españolas y también el 1,35 por ciento de las receptoras.

Por volumen de facturas, esta participación representa menos del 0,1 por ciento del total de las facturas emitidas y el 0,13 por ciento de las recibidas. “Es evidente que queda mucho por hacer en este sector. Estas cifras son paradójicas, porque se trata de un sector de actividad muy importante para todo el territorio español”, explica el director de Marketing y Comunicación de SERES, Alberto Redondo.

Por Comunidades Autónomas el informe de SERES también señala que tanto en emisión como en recepción, Madrid, Cataluña y Andalucía lideran el ránking, seguidas de las Comunidades del País Vasco y Valencia. En cuanto al número de empresas que facturan electrónicamente por comunidad autónoma, Madrid, Valencia y Andalucía son las principales, por delante de Cataluña, Castilla y León y País Vasco.