El “Estudio comparativo del uso de la factura electrónica en España”, publicado por SERES, suspende al sector sanitario. En concreto, las Actividades Sanitarias se situaron, en 2020, entre los sectores con menor implantación de la factura electrónica. Estas representaron apenas el 0,12 por ciento de los documentos emitidos. Este porcentaje asciende ligeramente hasta el 0,38 por ciento en el caso de la recepción de e-facturas. De esta forma, el sector agrupa únicamente al 0,47 por ciento de las empresas emisoras de facturas electrónicas a nivel nacional. Por otra parte, corresponde al 1,48 por ciento del total de empresas receptoras.

Estos datos reflejan una implantación muy reducida de la facturación electrónica en el sector. De esta forma, lo sitúan entre aquellos que menor uso realizan de estos documentos digitales en España. Entre ellos, Finanzas y Seguros, Consultoría, Investigación y Desarrollo, Telecomunicaciones o Turismo, entre otros.

Ventajas de avanzar en la factura electrónica

“La digitalización en el sector sanitario sigue teniendo un amplio recorrido por delante”, afirma Alberto Redondo, director de Marketing & Mass Market de SERES. “Aunque 2020 fue un año de adaptación para todos, y especialmente para este sector, las actividades sanitarias tienen ante sí el desafío de sumarse al auge de la factura. Esta transformación puede reportar considerables ventajas económicas, funcionales y medioambientales para un sector tan importante como el sanitario”.

A nivel nacional, el Estudio de SERES refleja que el volumen total de facturas electrónicas emitidas en España en 2020 ascendió a 240.731.047. Esto supone un incremento del 16,60 por ciento con respecto a 2019. Es decir, 34.266.994 facturas electrónicas más. La Comunidad de Madrid registró el mayor volumen de emisión de facturas electrónicas. En concreto, con el 36,81 por ciento del total. Madrid es seguida de Cataluña con el 27,27 por ciento y Andalucía con el 10,54 por ciento.