El sindicato médico de Cataluña (MC) está estudiando la posibilidad de impugnar el decreto aprobado el pasado viernes por el Gobierno de la Generalitat con la finalidad de activar el procedimiento que acredite profesionalmente para el ejercicio de la indicación, uso y autorización de dispensación de fármacos y productos sanitarios de uso humano por parte del personal de Enfermería, al amparo del real decreto de prescripción enfermera del pasado mes octubre de 2018.

El sindicato mayoritario entre los médicos catalanes ha mostrado su malestar a la Dirección General de Profesionales de la Salud (DGPS) por no haberles hecho ni caso en todas las alegaciones presentadas por la central  y continúe con un sistema de acreditación que, en su opinión, “no garantiza la seguridad clínica y ratifica la falta de rigor en la validación de los méritos”, señalan con vehemencia desde la organización médica.

De este modo, la DGPS dará el visto bueno para que el colectivo de Enfermería comience a prescribir medicamentos  -aunque por ahora no sujetos a receta médica- si confirman un año de experiencia profesional, un trámite que será prácticamente automático, ya que serán las mismas empresas del sistema sanitario integral de utilización pública de Cataluña (SISCAT) las que, previa autorización de las interesadas, se encargarán de facilitar los datos necesarios al CatSalut para la obtención de la acreditación.

Por otro lado, el personal de Enfermería que no cuente con la experiencia exigida tendrá que llevar a cabo un curso en línea, gratuito y de cinco horas de duración para alcanzar la acreditación. El decreto ofrecerá dos tipos de acreditaciones posibles sujetas al mismo sistema de obtención: una para enfermeras de cuidados generales y otra para enfermeras especialistas.

Seguridad y control

Desde el sindicato de los médicos catalanes se quejan de que Salud no haya tenido en cuenta su demanda para que los dos requisitos sean “sucesivos y acumulativos”, de forma que se exija al personal de Enfermería tanto la experiencia profesional mínima como la superación de un programa de formación específica.

Asimismo, la central demanda que la acreditación no sea genérica, sino que se vincule al área de especialidad enfermera o al servicio asistencial, para que, en caso de que la profesional cambie de destino, sea necesaria una nueva acreditación “por seguridad y control”.

En relación a la formación, el sindicato rechaza que sean las propias entidades de Enfermería las que se encarguen de impartir los cursos acreditativos.  Considera que “por sentido común, no puede ser que el mismo colectivo de Enfermería sea a la vez juez y parte. La formación la deben impartir profesionales con los conocimientos científicos y la práctica clínica suficiente en el ejercicio de la prescripción de medicamentos y productos sanitarios, supervisada también por las autoridades sanitarias”, sostienen los médicos catalanes.