“El incremento de las listas de espera no es un problema de gestión, sino de dinero”, ha criticado Josep Maria Puig, secretario general del Sindicato Médico de Cataluña (MC). A su juicio, el Gobierno tendría que inyectar más recursos económicos para que la Sanidad catalana pueda atender “dignamente” a la ciudadanía. Puig también ha censurado con vehemencia la situación de desamparo en la que se encuentra la Atención Primaria (AP)

Para el secretario general de la central catalana, que aglutina al mayor número de médicos de la Comunidad, la Sanidad “no levanta cabeza, más bien todo lo contrario; va a peor debido a la política presupuestaria que han llevado a cabo en los últimos diez años los gobiernos”, al tiempo que se  ha referido a los presupuestos de 2020 – aún en tramitación parlamentaria-, señalando que se hallan por debajo de los de 2010, antes de los recortes masivos por la crisis económica.

Puig es contundente al señalar que: “Gestionar la miseria hace que los resultados no sean excesivamente brillantes. Europa destina de media el 7,5 por ciento del PIB a la Sanidad pública. Países como Francia o Alemania están alrededor del 9 por ciento; España, el 5,9 por ciento y Cataluña, el 3,9 por ciento. Por lo tanto, alguien está pagando la falta de dinero, y es la gente que trabaja, menos personal y más sobrecarga de trabajo, y, además, muy mal pagado comparado con Europa”, sentencia.

También, ha criticado con dureza que se esté cargando el peso de un sistema infrafinanciado “sobre unos profesionales que se sienten maltratados” y se ha mostrado contundente cuando ha proclamado que “no cuidar al cuidador es un mal negocio”.

La AP y el burn out

En esta línea, ha insistido al señalar que el primer nivel asistencial es donde el burn out se ha cronificado por culpa de las pésimas condiciones de trabajo. “Todos los organismos internacionales recomiendan que el 25 por ciento del presupuesto sanitario se invierta en la Atención Primaria, pero actualmente Cataluña destina alrededor del 17 por ciento”.

Así, Puig sentencia que “no hay voluntad de dotar a la Atención Primaria de la cantidad de dinero que necesita, a pesar de que el discurso a su favor es muy sentido y repetido, pero la divergencia entre el discurso y las cifras es absoluta”, ha censurado.

Plan B ante un posible alud de contagios por el coronavirus

Aunque el sindicato sostiene que la gestión de Salud sobre la crisis del coronavirus ha sido “suficientemente buena y ha existido un esfuerzo real por parte de la Administración y de las direcciones de los centros para informar a los profesionales”, también demanda al Departamento de Salud que tenga preparado un plan B para liberar de manera urgente recursos sanitarios, en el supuesto de que se produzca, en los próximos días, una avalancha de contagios por coronavirus SARS-CoV- 2 y colapse el sistema sanitario por un exceso de demanda.

La central ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que se suspendan las intervenciones quirúrgicas que, aunque estén programadas, no son urgentes. De ese modo se podrían disponer de más camas hospitalarias y las visitas ambulatorias de control con el objetivo de minimizar el riesgo de infección.

En cuanto al personal médico, la organización ha propuesto recuperar, temporalmente, a aquellos facultativos que se hayan jubilado en los últimos dos años y reforzar así los equipos de atención sanitaria, frente al aumento del número de profesionales que están aislados por contacto con personas afectadas por el COVID-19.

Por otra parte, ha instado a Salud a estar atentos y reponer periódicamente el material de protección individual, para asegurarse de que ningún centro sanitario se quede desprovisto.

MC ha destacado y ha agradecido el sobreesfuerzo mayúsculo que están haciendo los médicos y las médicas de la Sanidad catalana, ante una situación excepcional, y, ha subrayado, que el colectivo está tomando todas las medidas necesarias para evitar contagios dentro de los hospitales y los centros de Atención Primaria (CAP). Con todo, ha recordado la necesidad de que el personal adapte su actuación y actividad en función de los cambios que se produzcan en los protocolos profesionales aprobados por las autoridades sanitarias, ante casos de infección por el nuevo coronavirus.