Diferentes casos clínicios y estudios de mayor envergadura han confirmado que el virus SARS-CoV-2 tiene capacidad para penetrar en el sistema nervioso central. Esto está suponiendo el análisis de una serie de posibles secuelas en el paciente COVID-19. Entre ellas el síndrome confusional agudo, siendo de hecho la complicación neuropsiquiátrica más prevalente. Así se ha puesto de relevancia durante el webinar de Lundbeck Academy “Complicaciones neuropsiquiátricas en tiempos de COVID 19: el papel del residente”.

“Es muy complicado predecir las secuelas neuropsiquiátricas que veremos a medio-largo plazo con el COVID-19”, afirma el Daniel Hernández Huerta, psiquiatra en el Hospital Universitario Ramón y Cajal. “No obstante, la evidencia científica al respecto de momento nos hace ser cautos en la predicción de posibles secuelas neuropsiquiátricas”, añadía el experto.

También participaba en este foro Eduardo Delgado Parada psiquiatra en el Hospital Universitario de La Princesa. “Podría decirse que el delirium o síndrome confusional agudo es la complicación neuropsiquiátrica más prevalente”, afirmaba el experto. Junto a la misma, destacaría la sintomatología ansioso-depresiva. Aun así, también son posibles otras complicaciones neuropsiquiátricas como mareo, cefalea, disgeusia, anosmia, hasta encefalopatía, etc.”.

Síndrome confusional agudo

En primer lugar, cabe aclarar que el síndrome confusional agudo tiene como característica fundamental una alteración en el nivel de conciencia y atención. Todo ello acompañada de una disfunción de las funciones cognoscitivas pudiendo acompañarse de cambios emocionales cambios autonómicos y conductuales. Pese a ello, como síndrome, puede estar formado por diferentes signos, siendo múltiples las formas de presentación.

Por ello, en estos casos el seguimiento individual que permita hacer una estimación global medianamente operativa de su impacto y reversibilidad es fundamental.

Según Delgado Parada, no solo hay que tener en cuenta las complicaciones neuropsiquiátricas se derivan de la propia infección. “Las condiciones de entorno, tanto hospitalario como en la comunidad tan excepcionales por la cuarentena, tienen su peso a la hora de atribuir causalidades”.  Asimismo, hay que incluir las posibles reacciones adversas a los fármacos específicos utilizados, además de las interacciones con otros.