Las células del sistema inmune nos defienden contra patógenos externos. Es decir, nos protegen contra microorganismos que originan y desarrollan enfermedades. Además, ayudan a reparar daños en nuestro organismo como heridas o fracturas óseas. Ahora, una nueva investigación señala que también ayuda a mantener la salud de los órganos.

En concreto, el estudio se centra en los llamados neutrófilos. Este nuevo trabajo ha demostrado que los mismos adquieren nuevas características cuando acceden a los tejidos que ayudan a mantener las funciones vitales de los órganos. Este hallazgo de Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) abre nuevas posibilidades terapéuticas para el tratamiento de múltiples enfermedades. Entre ellas también el cáncer.

En este caso, los resultados sugieren que los mecanismos de plasticidad inmune en los neutrófilos existen independientemente de la presencia de enfermedad. Así, los investigadores consideran que también deben tener una función beneficiosa que en ocasiones se trunca en contextos patológicos.

Mantener la salud de los órganos

Nuestra médula ósea fabrica cada día ingentes cantidades de neutrófilos. Desde ahí, llegan a la sangre y se distribuyen a prácticamente todos los tejidos de nuestro cuerpo. Estas células tienen una vida muy corta, menos de 24 horas. Por ello, siempre se ha pensado que su capacidad para adaptarse y adquirir nuevas funciones era muy limitada. El estudio, publicado en la revista Cell, ha demostrado que la incorporación de estas células de la sangre a los tejidos provoca que adquieran propiedades desconocidas anteriormente.

Andrés Hidalgo, líder de la investigación, explica las repercusiones de este trabajo. “Lo fascinante es que cada uno de los órganos parece adquirir funciones que son útiles para ese tejido en concreto. Por ejemplo, en el caso del pulmón, hemos visto que los neutrófilos obtienen la capacidad de ayudar en la formación de vasos sanguíneos, mientras que en la piel podrían favorecer la integridad del epitelio cutáneo”.

Por otra parte, esta plasticidad para producir cambios en las propiedades de las células se ha identificado en individuos sanos. Esto sugiere que estos leucocitos participan en una gran variedad de funciones normales en nuestro organismo, y que no solo se limitan a luchar contra las infecciones.