Un nuevo estudio, publicado en la revista Aging Cell, ha demostrado que el sistema inmunitario juega un papel fundamental en el envejecimiento. Se trata de una investigación del del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la que se ha trabajado durante más de diez años en el marco del proyecto europeo FishforPharma y de proyectos del Plan Estatal.  La investigación se ha basado en el estudio del sistema inmunitario de los peces cebras, observando que, en los mismos, la mutación del gen Rag 1 se asocia a un envejecimiento prematuro, menor vida media y alteraciones morfológicas típicas de la edad.

La mutación de este gen provoca la ausencia de anticuerpos. Esta consecuencia se puede explicar porque el exceso de inflamación que tienen los peces mutantes genera un estado de estrés oxidativo que daña el ADN y acelera el envejecimiento”, explica Antonio Figueras, profesor de investigación del CSIC .

Por otra parte, los investigadores de este estudio añaden que, además,  “la mutación parece afectar a la capacidad de reparar otras zonas del ADN celular. La mayor resistencia de los peces mutantes, que hace que no sufran más infecciones que los peces no mutantes, a diferencia de los mamíferos, nos permitió establecer un modelo de envejecimiento y poder estudiar no solo los mecanismos implicados sino establecer un excelente modelo para evaluar tratamientos frente al envejecimiento celular”.

Objetivos de futuro

Respecto a las repercusiones de estos hallazgos, Patricia Pereiro, investigadora de este estudio, concluye que “hemos podido evaluar la eficacia de distintos compuestos que son capaces de reducir la acumulación de células envejecidas y de contrarrestar los efectos asociados a la edad. Por tanto, estos metabolitos se postulan como atractivos compuestos para paliar los efectos adversos generados por el paso del tiempo”.

Por último, en cuanto a la elección del pez cebra como modelo de estudio, cabe reseñar que su genoma está totalmente secuenciado, lo que ofrece múltiples ventajas para la investigación, frente a los tradicionales ratones de laboratorio: se puede mantener en grandes cantidades en instalaciones sencillas, tiene una alta tasa reproductiva y rápido desarrollo embrionario y larvario y durante sus primeros años de vida es fácilmente manipulable a nivel genético.