El Sindicato Médico de Andalucía (SMA) ha reclamado este lunes la puesta en marcha de un plan específico para pandemias. Englobado en el Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias debería incluir métodos para asegurar la trazabilidad de los contagios. Asimismo, ha exigido un aumento de inversión en términos absolutos para Sanidad a fin de paliar las deficiencias estructurales del sistema andaluz.

En la Comisión de Estudio sobre la Recuperación Económica y Social de Andalucía a causa de la pandemia del Covid-19, constituida en el Parlamento andaluz, el presidente del SMA, Rafael Carrasco, ha incidido en la necesidad de su puesta en marcha. Además ha pedido la inclusión de “protocolos de coordinación tanto con otras instituciones andaluzas como con el Gobierno central”. “Proponemos, además, la creación de un Consejo Permanente de Vigilancia Epidemiológica que estaría formado por profesionales de la salud de alta cualificación”.

Mando único

Así, los facultativos han propuesto la creación de “un mando único provincial o la dotación de competencias efectivas a los delegados provinciales”. El objetivo sería asegurar la coordinación entre las distintas agencias de salud de la provincia y con la propia consejería”.

El SMA ha presentado en la subcomisión de Sanidad y Salud Pública una batería de propuestas de futuro “reafirmando así nuestro compromiso y responsabilidad social que conviertan las debilidades pasadas en futuras fortalezas”.

De esta forma, deben instaurarse talleres periódicos sobre emergencias biológicas para todo el personal. Sobre todo, de aquellas especialidades médicas que suponen la primera línea de batalla. También se propone aumentar las plazas MIR en la especialidad de Medicina Preventiva y Salud Pública. Así como aumentar la inversión en I+D+I, “ya que es necesario contar con grupos mixtos de expertos en Big Data y Salud Pública que puedan anticipar las conductas evolutivas de los agentes externos”.

Material de protección

El SMA considera necesario rediseñar y adaptar el tejido industrial para reorientarlo a la fabricación de elementos y aparataje “que hasta ahora venimos importando”. Y es que, como destacan, las empresas españolas han sido capaces de cambiar sus líneas de producción y han demostrado una gran capacidad de adaptación. “Pero los trámites administrativos y las homologaciones han tardado en exceso”, señalan.

En este sentido, se hace imprescindible revisar y agilizar los procesos de homologación para evitar demoras en el abastecimiento y endurecer los estándares. En particular, el sindicato se refiera a los productos procedentes del lejano oriente, “para que no volvamos a suministrar material defectuoso comprado a alto precio”.

Igualmente, debería ser obligada la existencia de stocks suficientes de material de protección que aseguraran el abastecimiento al menos durante seis meses. Y también un cambio en el modelo de gestión con la incorporación de los profesionales a la gestión de los centros, ya que “la despolitización de la gestión sanitaria es la única forma de asegurar la eficiencia y la calidad asistencial”. El SMA apuesta por la historia clínica compartida con otras autonomías. Ya que el acceso a los datos de salud de los ciudadanos de otras comunidades puede ser de gran ayuda tanto en situaciones de emergencia como en la normal asistencia a desplazados.

Retribuciones

Para hacer frente a estos retos es necesario abordar el modelo de financiación y la cartera de servicios del sistema sanitario público. Entre otras cuestiones, tal y como ha sostenido Rafael Carrasco, es imprescindible “la equiparación salarial de nuestros profesionales con los del resto del territorio nacional.Así como acabar con las diferencias retributivas y laborales entre los facultativos del SAS y los de las Agencias Públicas”.

En este sentido, Carrasco ha explicado que “Andalucía es una de las comunidades que menos fondos destina a Sanidad, siendo España un país que dedica a esta partida uno de los porcentajes del presupuesto más bajo de toda Europa”. En 2019, Andalucía ha sido la comunidad autónoma que menos ha invertido por habitante (1.165 euros). Según las previsiones para 2020, en el que aún no hay datos de presupuesto consolidado, “seguiremos estando entre las cuatro comunidades que menos invierten en salud por habitante (1.304 euros)”, ha avanzado.

En definitiva, tal y como ha sostenido, “los facultativos andaluces son los peor pagados en el territorio nacional; con el modelo de carrera profesional más injusto y duro”. Además ha destacado el caso del complemento específico ligado al concepto de exclusividad, “una discriminación intolerable que ha sido erradicada en la mayor parte de España”. El modelo de incentivos también ha sido señalado como desmotivador y que “contribuye a la discriminación salarial (CRP). También se ha referido a la falta de una regulación clara de la jornada, a la ausencia de un efectivo plan de agresiones y a la gestión sin profesionalizar.

Gestión inexperta

Junto a estos problemas estructurales, Carrasco ha explicado que cuando la pandemia llegó a Andalucía, a pesar de que los datos epidemiológicos han sido mucho mejores que en el resto del país, “esta situación no evitó que la gestión de la crisis estuviera marcada por una gestión inexperta. Sin diálogo, sin confianza en las organizaciones sindicales, sin coordinación entre los centros, las administraciones y las plataformas logísticas. Con desabastecimiento de EPI y test, además de una información caótica”.

Estos deficiencias han provocado que los profesionales andaluces hayan tenido una tasa de contagio de “casi el 20 por ciento, una de las más altas del resto del mundo”. No obstante y, a pesar de todo ello, durante la crisis se han impuesto cambios en los horarios, turnos y régimen de actividad complementaria. Lo que ha hecho que “muchos médicos cobrasen menos y empeorasen sus condiciones laborales”. Mientras, escaseaban los profesionales para cubrir bajas y se saturaban las salas de Coordinación del 061.

En resumen, desde el Sindicato Médico Andaluz han criticado que “durante la pandemia ha habido contagios masivos de profesionales, caos organizativo e informativo, listas de espera disparadas, cambios encubiertos en sueldos y condiciones laborales. Y, sobre todo, un gran sentimiento de desafección y descontento entre el personal facultativo, que se suma al acumulado en los últimos años”.

Responsabilidad y compromiso

Sin embargo, “los facultativos andaluces han trabajado con sentido de la responsabilidad y el compromiso con la salud de la población; por lo que el hecho de que la comunidad aún no haya implementado ninguna medida de reconocimiento a los profesionales sanitarios por su esfuerzo durante la crisis, dice muy poco de la consideración que esta Administración nos tiene, a pesar de que ya se ha hecho en otras comunidades”, han finalizado desde el SMA.